domingo, 18 de agosto de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XVIII) Jeremías

De todos los profetas hebreos el más perseguido, humillado y oprimido fue Jeremías. No sólo porque era el mensajero de la palabra de Dios para Israel y las naciones sino porque decía la verdad. Lo irónico de esto es que ser portavoz de Dios y decir la verdad es lo mismo. Sabemos que Él nos revela atributos que manifiestan Amor por Su Creación: "Y el Eterno pasó ante él [Moisés], y proclamó: 'El Eterno, el Eterno, Dios compasivo y graciable, lento para ira, y de abundante amorosa bondad y verdad" (Éxodo 34:6). De ahí que nuestros Sabios enseñen que estos atributos corresponden a algunos de los Nombres de Dios, y Verdad es uno de ellos.

No es fácil vivir con la verdad, lo cual significa vivir por ella y para ella. Esta es la preciosa herencia de nuestra identidad judía que la Torá nos ha legado. Hemos dicho que ser imagen y semejanza de nuestro Creador quiere decir ser y manifestar Sus caminos y atributos. Somos compasivos porque Él es compasivo, amables y amorosos porque Él es abundante en amorosa bondad, graciables porque Él es graciable. Vivimos en la verdad porque Él es la única Verdad.

Estas son algunas de las razones de que Israel haya sido el más perseguido de todos los pueblos de la tierra. Vivimos por y para la Verdad que es la voluntad de Dios para el mundo material y aún más. La vida de Jeremías nos recuerda quiénes somos, por lo que vivimos y por lo que morimos. La definición integradora de esto es lo bueno que el Creador quiere que vivamos, disfrutemos y celebremos todo el tiempo. ¿Qué y quiénes son los enemigos de este propósito, simple pero integrador? ¿Quién procura subyugar y destruir lo bueno? ¿Quién podría vivir sin lo bueno como expresión de los modos y atributos de Amor, como la manifestación material del Amor de Dios? ¿Qué puede estar en contra de nuestra Esencia y verdadera identidad, con su libertad, expansión, totalidad, abundancia y plenitud como regalos del Amor de Dios? Las respuestas a estas preguntas son las tendencias negativas de la conciencia humana, que llamamos aquí fantasías e ilusiones de ego. Estas son los ídolos y enemigos de la Verdad que somos y que estamos destinados a vivir y manifestar.

"Antes de formarte en el vientre Yo te conocí, y antes de salir del vientre Yo te santifiqué; Yo te he nombrado profeta sobre las naciones." (Jeremías 1:5)

En este sentido Jeremías representa Israel. Como herederos de la Torá somos los portadores de la palabra de Dios y Su voluntad para el mundo material. Así entendemos que cuando el Creador habla a Jeremías, Él habla a Israel.

"Entonces el Eterno me dijo: 'Del norte irrumpirá la maldad sobre todos los habitantes de la tierra. Porque, he aquí que Yo llamaré a todas las familias de los reinos del norte, dijo. Y ellos vendrán, y cada uno establecerá su trono en la entrada de las puertas de Jerusalén, y contra todas las murallas alrededor, y contra todas las ciudades de Judá." (1:14-15)

En nuestro último comentario sobre las profecías de Ezequiel (el 11 de agosto de 2013 en este blog) dijimos que los puntos cardinales representan rasgos de nuestra conciencia, y el norte simboliza tendencias negativas y destructivas, de ahí que "el enemigo viene del norte". Estas son las cualidades negativas de las fantasías e ilusiones de ego, al igual que las bajas pasiones e instintos. Estas son las mayores amenazas contra lo bueno de los modos y atributos de Amor que rigen en el nivel más elevado de la conciencia, representado por Jerusalén. Sabios jasídicos se refieren a las "puertas" de Jerusalén como los orificios que tenemos en la parte superior del cuerpo, la cabeza. 

Señalan además las amenazas como seducciones negativas que percibimos con nuestros ojos abiertos, oídos, nariz y boca. De ahí que debamos protegernos de lo que vemos, oímos, olemos y saboreamos. Esto significa que tenemos que alejarnos de los deseos materialistas de ego que ciertamente experimentamos a través de los sentidos, los cuales provienen de la siniestra (el brazo izquierdo), el norte.

"Así dijo el Eterno: ¿qué injusticia han encontrado tus padres en Mí, que se han ido lejos de Mí, y andado tras cosas de vanidad, y convertidos en vanos?" (2:5) "¿Ha cambiado una nación sus dioses, que no son dioses? Pero Mi pueblo ha cambiado su gloria por aquello que no es beneficioso." (2:11) "Porque Mi pueblo ha cometido dos males: ellos Me han abandonado, la fuente de aguas vivas, y cavado cisternas, cisternas rotas que no contienen agua." (2:13)

Las advertencias y admoniciones contra la idolatría son mensajes fundamentales de la Torá y los Profetas hebreos, para que reflexionemos sobre las fantasías e ilusiones de ego como ídolos que esclavizan nuestro libre albedrío. Perdemos la libertad al apegarnos, obsesionarnos y hacernos adictos a ellas. Estas son las vanidades que nos hacen vanos, los dioses que no son dioses, por los que cambiamos los modos y atributos de Amor como las fuentes de lo bueno, de lo que nos beneficiamos. Estas son las aguas vivas que emanan del Amor de Dios. Las cambiamos por fantasías materialistas, las cisternas rotas que no tienen agua.

"Tus propias iniquidades te corregirán, y tus deslices te reprobarán: por lo tanto sabe y ve que es algo inicuo y amargo, que tú hayas abandonado al Eterno tu Dios, sin Mi reverencia en ti, dijo Dios el Eterno de multitudes." (2:19)

Vivir en las fantasías e ilusiones de ego tarde o temprano nos hace conscientes de su verdadera naturaleza. Esto se convierte en un proceso de aprendizaje mediante el cual terminamos forzados a perseguir lo bueno, a partir del dolor y el sufrimiento como resultado de tales fantasías e ilusiones. Lo negativo se convierte en el acusador y el castigo que nos empuja de vuelta a lo bueno que cambiamos por lo vano. Este versículo abarca lo que hemos reiterado una y otra vez. Dios no castiga nuestras transgresiones, nosotros somos castigados por las consecuencias de nuestra separación de Él. 

¿Qué podría ser peor y más amargo que vivir lejos de la Verdad y la Amorosa Bondad del Creador, de las que proviene todo lo que existe? En este sentido la amargura de la maldad y la iniquidad es el exilio que padecemos lejos de la Tierra Prometida de los modos y atributos de Amor, que es también nuestra Redención.

Hemos indicado que el único propósito del mal y todas sus formas y expresiones es ser una referencia -- y no una opción -- para que elijamos lo bueno. Lo bueno es de donde venimos y lo que estamos destinados a manifestar en todas sus formas y expresiones, como modos y atributos de Amor. La Conciencia Mesiánica es lo que nos trae de vuelta a la Esencia de lo que somos, el Amor de Dios.

domingo, 11 de agosto de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XVII) Ezequiel

Tres de los capítulos finales (40, 41 y 42) de las profecías de Ezequiel se refieren al lugar más importante sobre la tierra, que es el Templo de Jerusalén. Hemos dicho a menudo en este blog que el Templo representa el más elevado nivel de conciencia como conocimieto de nuestra conexión permanente con el Creador. En estos tres capítulos el Profeta describe las dimensiones y cámaras del tercer y final Templo destinado a existir eternamente. Comparado con el tamaño de los anteriores, este será una estructura mayor para integrar todos los aspectos, rasgos, cualidades, dimensiones y facetas de la conciencia bajo la regencia del Creador.

"Él los midió por los cuatro lados; tenía una muralla alrededor, el largo quinientos [codos], y el ancho quinientos, para hacer una separación entre aquello que es sagrado y aquello que es profano." (Ezequiel 42:20)

La descripción detallada del Templo final concluye con su razón principal. En este sentido, separar lo sagrado de lo profano tiene un propósito que es transformar y elevar el mundo material para convertirlo en un lugar donde Dios habite entre (en) nosotros.

"Y Él me dijo: 'Hijo de hombre, este es el lugar de Mi trono, y el lugar de las plantas de Mis piés, donde moraré entre los hijos de Israel para siempre; y la casa de Israel nunca más profanará Mi sagrado Nombre; ni ellos, ni sus reyes con su prostitución, ni por los cadáveres de sus reyes en sus lugares altos [pedestales]." (43:7)

El mensajes es claro. No hay espacio para las tendencias negativas de la conciencia ante la Presencia de Dios. Como siempre decimos, los modos y atributos de Amor no cohabitan con nada diferente de ellos. Los modos de Amor son contrarios a las fantasías e ilusiones de ego.

"Ahora dejad que ellos se alejen de su prostitución, y de los cadáveres de sus reyes, lejos de Mí, y Yo viviré entre ellos para siempre." (43:9)

Ha pasado muchísimo tiempo desde la transgresión en el Jardín del Edén hasta hoy día. Miles de años que son demasiados viviendo bajo el dominio de las tendencias negativas de la conciencia humana, a expensas del Amor de Dios. Con Su Amor el Creador nos da vida y la sustenta para que disfrutemos lo bueno de ella, y no lo malo que le imponemos. Crueldad, indolencia, indiferencia, ira, soberbia, avaricia, lujuria, envidia y demás son los cadáveres provenientes del falso sentimiento de carencia instigado por ego. Estas son las prostitutas y los reyes con los que tenemos la falsa creencia de que puedan satisfacer nuestros deseos materialistas.

"Entonces él me trajo de vuelta a la puerta exterior del Santuario, que mira hacia el este; y estaba cerrada. Y el Eterno me dijo: 'Esta puerta estará cerrada y no será abierta, y ningún hombre entrará por ella porque el Eterno, el Dios de Israel, ha entrado por ella; por lo tanto estará cerrada. Pero por el príncipe, siendo un príncipe, él se sentará ahí para comer pan ante el Eterno; él entrará por el pórtico de la entrada, y saldrá por ella misma'." (44:1-3)

Esta es una referencia acerca del mesías judío, llamado aquí el príncipe. Los primeros versículos mencionan la puerta oriental del Templo como la más importante, por el solo hecho de que el Eterno revela Su Presencia a través de ella. Nuestros Sabios reflexionan sobre los puntos cardinales con relación al cuerpo humano, señalando que lo que tenemos frente a nosotros es el este. De aquí aparece el sol naciente como símbolo del Amor de Dios por Su Creación. El brazo derecho representa el sur, y los dos simbolizan amorosa bondad. La espalda es el Mar Mediterráneo (oeste), que representa nuestros pensamientos y acciones que dejamos atrás después de realizarlos. El norte es el punto de donde proceden las tendencias negativas de la conciencia, representadas por el brazo izquierdo. De ahí que siempre debamos estar frente a la Presencia de Dios, de donde proviene nuestra existencia.

El Príncipe como punto focal de la Conciencia Mesiánica se sienta "para comer pan ante el Eterno". Este Príncipe es la piedra fundamental de nuestra conciencia individual y colectiva como Israel. Lo abrazamos como el estandarte de la Redención Final. En este sentido no hay Redención Final sin Conciencia Mesiánica. En esta nueva fase del Plan Divino para el mundo material, el Príncipe reemplaza al Sumo Sacerdote como el conocimiento de nuestra conexión permanente con Dios. Este conocimiento es sustentado por un pan, una fuente de subsistencia, que es consumido ante nuestro Creador. Este pan representa una nueva vida con un nuevo propósito, en el que los modos y atributos de Amor son los medios exclusivos para vivir la vida en todas sus dimensiones, tanto reveladas como oculatadas.

"Y tú dirás a los rebeldes, inclusive a la casa de Israel: 'Así dijo Dios el Eterno: "Oh, vosotros casa de Israel, que sean suficientes todas vuestras abominaciones, en las que vosotros habéis traído extranjeros, incircuncizos en corazón e incircuncizos en carne, para estar en Mi Santuario y profanarlo, en Mi casa cuando ofrecéis Mi pan, la gordura y la sangre; e invalidaron Mi Pacto por todas vuestras abominaciones." (44:6-7)

Este es otro reproche del Amor de Dios contra nuestra terquedad de elegir las fantasías e ilusiones de ego, en vez de los modos y atributos de Amor. Este predicamento está destinado a desaparecer para siempre cuando invitamos la Conciencia Mesiánica para conducir nuestro discernimiento, pensamientos, sentimientos, emociones, pasiones e instintos.

"Sin embargo los sacerdotes, los levitas, los hijos de Zadok que cuidaron Mi Santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de Mí, ellos vendrán cerca de Mí para servirme; y ellos se pararán frente a Mí para ofrendarme la gordura y la sangre, dijo Dios el Eterno. (...) Y ellos enseñarán a Mi pueblo la diferencia entre lo sagrado y lo profano, para que ellos disciernen entre lo impuro y lo puro." (44:15, 23)

Los rasgos, cualidades, talentos y potenciales creativos positivos de la conciencia humana, representados por las Tribus de Israel, están mencionados aquí también como sacerdotes y levitas, los hijos de Zadok (que también significa rectitud) que siempre permanecen fieles y leales a los caminos y Mandamientos de Dios. Estas son las tendencias positivas que guían nuestra conciencia para elegir también lo que es positivo. Estas son los elegidos para servir la voluntad de Dios en la Redención Final.

"Y cuando vosotros dividáis por sorteo la tierra de vuestra heredad, apartaréis una ofrenda para el Eterno, una porción sagrada de la tierra (...)." (45:1)

Cuando las Tribus de Israel retornen a ocupar la tierra de su heredad, cada una tendrá un lugar para que Dios more entre ellos. Esto quiere decir, como indicamos arriba, que cada rasgo, cualidad, talento, destreza y potentiales creativos estarán inspirados, nutridos y dirigidos por la Presencia Divina en nuestras vidas. Estas son las porciones asignadas que también representan nuestras vidas como individuos y como Nación. Es así como nos damos cuenta que Dios es nuestro Creador, y Su Amor la Esencia de lo que verdaderamente somos.

"y Mis príncipes no afligirán más a Mi pueblo, sino que darán la tierra a la casa de Israel, de acuerdo a sus Tribus. Así ha dicho Dios el Eterno: Que os sea suficiente, oh príncipes de Israel, removed violencia y desolación, e impartid justicia y rectitud; retirad vuestros abusos sobre Mi pueblo, dice Dios el Eterno." (45:8-9)

Cuando dejemos que los modos y atributos de Amor inspiren y guíen cada aspecto y nivel de la conciencia -- como los prínciples que dirijan nuestra vida --, no habrá maldad ni iniquidad en lo que pensemos, sintamos o hagamos, porque así lo ha dispuesto el Creador.

"Y será parte del prínciple dar las ofrendas de elevación, las ofrendas de alimentos, y las libaciones, en las festividades, y en los novilunios, y en los Shabats, en todas las temporadas asignadas de la casa de Israel; él preparará la ofrenda de pecado, y la ofrenda de alimentos, y la ofrenda de elevación, y las ofrendas de paz, para hacer expiación por la casa de Israel." (45:17)

La Conciencia Mesiánica como regente definitiva y eterna de nuestra vida tiene el poder de transformar y elevar aquello que obstruye el destino que Dios quiere para nosotros. En este contexto, ella expiará por todas las dimensiones de la vida representadas por la casa de Israel.

Ezequiel concluye sus profecías diciéndonos que del Templo de Jerusalém emanarán dos ríos que se extienden hacia el este y el sur (47:1-12). Estos ríos sanarán y revitalizarán a quienes entren en sus aguas. También entendemos estas aguas como la amorosa bondad que proviene de nuestro nexo permanente con el Creador. Una vez nuestro Amor abrace Su Amor, de hecho estaremos redimidos y viviendo eternamente en Su reino, sabiendo que Él es nuestro Creador. Así revelaremos Su Presencia en el mundo material y sólo lo bueno prevalecerá, tal como Él lo ha dispuesto para el final de los días.

"Y sobre la ladera del río, en este y en ese otro lado, crecerá todo árbol para alimento, cuyas hojas no se marchitarán, ni se dañará su fruto; traerá nuevo fruto cada mes, porque las aguas de ahí provienen del Santuario; y el fruto de ahí será para alimento, y las hojas de ahí servirán para curar." (47:12)

domingo, 4 de agosto de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XVI) Ezequiel

"Así dijo Dios el Eterno: He aquí que Yo estoy contra ti, oh Gog (...)" (Ezequiel 38:3)

Nuestros Sabios enseñan que los caminos y atributos del Creador son todos buenos y justos. De esto nos damos cuenta cuando echamos un vistazo a Su Creación. Dios ama Su Creación, y de ahí que la sustente. También enseñan que lo venimos a conocer mediante aquello que Él no hace o con lo que no es asociado. A través de Su rectitud deducimos que es compasivo y que no es indiferente a Su Creación. A este principio agregamos que Su Amor lo abarca todo, porque todos provenimos de Su Amor. De ahí que valoremos y apreciemos Su Amor, de donde emanamos y somos sustentados, por lo tanto es nuestra Esencia e identidad. 

Amor es la imagen y semejanza del Amor de Dios en el mundo material. Esto también significa que, aunque creó la oscuridad y el mal para que escojamos Luz y Amor, Él no se asocia con las tinieblas y la maldad. Por el solo hecho de que pide que elijamos lo bueno y la vida en vez de lo malo y la muerte, Dios se opone a estos últimos. De ahí que esté contra Og y Magog, ambos personificaciones de la maldad y lo negativo que estamos destinados a erradicar de nuestra conciencia, y por ende de la faz de la tierra.

"Después de muchos días serás convocado a servir, en los años finales tú vendrás contra la tierra que fue rescatada de la espada, que es reunida de muchos pueblos, contra las montañas de Israel, que han estado en continua desolación; pero traída fuera de los pueblos, y ellos [Israel] todos moran en seguridad." (38:8)

Uno de los Fundamentos del judaísmo es que Dios controla y dirige Su Creación, incluidos el mal y la negatividad. Este principio no contradice el hecho de que Él nos dio libre albedrío para elegir entre el bien y el mal, verdadero y falso, positivo y negativo, productivo e inútil, etc. Después de todo, estamos sometidos a causa y efecto debido al libre albedrío. Esto quiere decir que las elecciones que hacemos tienen consecuencias. 

En este sentido cuando leemos que Dios se dirige a Gog (las tendencias y aspectos destructivos de la conciencia humana) para atacar la tierra que precisamente ha sido redimida de los rasgos representados por Gog y Magog, debemos entenderlo como una prueba final para aquellos -- Israel -- que fueron reunidos de entre las naciones para vivir con seguridad en su tierra.

Si en realidad estamos redimidos de los aspectos negativos de la conciencia, como lo señala esta profecía, no tendremos nada qué temer. Si no tenemos que tratar más con lo malo en lo que discernimos, pensamos, sentimos, decimos y hacemos, la maldad no puede afectarnos. Esta es la promesa del Creador anunciada en estos versículos.

"(...) y tú dirás: 'Yo subiré contra la tierra de los caseríos sin murallas, yo vendré sobre ellos que están tranquilos, que moran seguros, todos ellos morando sin murallas, y que no tienen cercos ni portales (...)" (38:11)

Nuestra habitual actitud negativa ante la vida, que es un apego o adicción para muchos, no se va a rendir ante lo bueno tan fácilmente como creeríamos. La negatividad arremete contra nuestra inocencia ("caseríos sin murallas"), contra la paz interior y exterior que ganamos cuando permitimos que Amor conduzca todas las facetas de la vida ("estar en tranquilidad"), contra nuestra certeza y determinación de vivir por y para lo que es justo ("morar seguros"), contra nuestra verdadera libertad ("morar sin murallas") sin temores, dudas, aprehensiones ni incertidumbres ("ni cercos ni portales").

"Y tú [Gog] saldrás de tu lugar, de las remotas partes del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos montados en caballos, una gran compañía y un poderoso ejército (...)" (38:15)

La mayoría de las referencias que hacen las Escrituras Hebreas respecto al "norte" están relacionadas con rasgos negativos representados por "pueblos" y "naciones" que provienen de esa dirección. En un sentido más profundo, estos represetan los mismos rasgos y cualidades encarnadas en Gog, Magog y sus aliados. Estos son los ejércitos montados en caballos para infligir violencia y opresión contra lo bueno, representado por la reunión de las Tribus de Israel dispersas y exiliadas, a las que se refiere este pasaje.

"(...) será en el final de los días, y Yo te traeré contra Mi tierra, para que las naciones Me conozcan, cuando seré santificado a través de ti, oh Gog, ante sus ojos." (38:16)

Como lo hemos indicado, la Torá y las Profecías Judías anticipan la prevalencia del bien sobre el mal luego de un período en el que estamos destinados a reconocer, valorar y entronizar lo bueno como la verdadera razón y propósito de la vida. De ahí que haya un tiempo ("el final de los días" o "el día del Eterno") cuando la conciencia es llamada por nuestro Creador para que esta ponga fin a sus tendencias negativas, y abrace por siempre nuestra Esencia y verdadera identidad que Él nos dio para deleitarnos y regocijarnos. 

Al traer por última vez las tendencias y aspectos negativos de la conciencia para confrontarlos con los positivos, el Creador quiere manifestar Su gloria como Su voluntad. De este modo asimilamos que la maldad y las tinieblas sirven un propósito en la Creación de Dios. También existen para cumplir Su Plan para nosotros. Ante Su Presencia nos daremos cuenta que la maldad y la negatividad han cumplido Su voluntad.

"Y Yo vendré contra él [Gog] con pestilencia y con sangre, y Yo haré que caiga lluvia sobre él, y sobre sus bandas, y sobre los muchos pueblos que están con él, una lluvia torrencial, y grandes pedazos de granizo, fuego, y azufre." (38:21-22)

La Redención Final revelada en estos versículos nos recuerda el Éxodo de Egipto, cuando Dios infligió pestilencia y sangre sobre el faraón, su tierra y su pueblo. Aquí se presentan como elementos purificadores como la lluvia, las aguas torrenciales, granizo, fuego y azufre. Podemos inferir que los rasgos negativos representados por Gog, Magog y sus "muchos pueblos" con ellos no sólo van a ser destruidos sino también transmutados o transformados en cualidades positivas que reconocerán la bondad conductora de Israel, destinada a revelar la Presencia Divina en el mundo material.

"Así Me engrandeceré y Me santificaré, y Me haré conocer ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que Yo soy el Eterno." (38:23)

Al entronizar los modos y atributos de Amor en cada aspecto y dimensión de la conciencia, el Amor de Dios también será completamente revelado.

"Y Yo enviaré fuego sobre Magog, y sobre aquellos que habitan seguros en las islas; y sabrán que Yo soy el Eterno. Y Mi sagrado Nombre haré conocer en medio de Mi pueblo Israel; y nunca más veré profanado Mi sagrado Nombre, y las naciones sabrán que Yo soy el Eterno, el Sagrado en Israel." (39:6-7)

Nuestros Sabios dicen que el significado general de Magog es "lo que viene de Gog", de ahí que ambos nombres representen lo mismo. De esto implicamos que la maldad engendra maldad. También deducimos que lo malo nos aisla de lo bueno que tiene la vida. Iniciamos esta tendencia cuando dejamos que las fantasías e ilusiones de ego controlen y dirijan nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, pasiones e instintos.

Amor de Dios es el Fuego Divino que transforma los efectos aislantes del egoísmo y sus resultados. Solamente el Amor de Dios puede redimir nuestra conciencia de la opresión y el cautiverio de las fantasías e ilusiones de ego. En nuestra Redención y libertad reconocemos a nuestro Creador y Su sagrado Nombre en lo que estamos destinados a ser, tener y hacer, de acuerdo a Su Plan.

"Sí, todo el pueblo de la tierra los enterrará, y será para ellos renombre; en el día en que Yo seré glorificado, dijo Dios el Eterno." (39:13)

De hecho el Creador será glorificado por todos nosotros cuando enterremos para siempre toda la maldad de la faz de la tierra, incluída la que hemos vivido en nuestra conciencia individual y colectiva. Este es el eje central de todas las Profecías Judías.

"(...) congregáos a cada lado de Mi fiesta que os preparo para vosotros, ciertamente una gran fiesta, sobre las montañas de Israel, en la que vosotros comeréis carne y beberán sangre. La carne de los poderosos comeréis, y la sangre de los príncipes de la tierra beberéis; carneros, corderos, y cabras, becerros, engordados de Bashán son todos ellos. Y comeréis la gordura hasta que estéis llenos, y beberéis sangre hasta que os embriaguéis, de Mi fiesta que Yo he preparado para vosotros" (39:17-19)

Dijimos dos veces arriba que las tendencias negativas serán, ya sea eliminadas o transformadas y transmutadas en modos positivos mediante los cuales podremos conocer a nuestro Creador, cuando Su Presencia sea revelada en el mundo material. En este contexto, estos versículos nos dicen que seremos nutridos y fortalecidos "comiendo" la carne de los "poderosos", y "bebiendo" su sangre en un gran festín sobre las montañas de Israel. Estas montañas son el conocimiento inmutable de que Dios es nuestro Creador, y que todo lo somos, tenemos y hacemos proviene de Él.

Aquellas creencias, ideas, apegos, adicciones y obsesiones, representadas por la sangre de príncipes y animales elevados en ofrendas a sus ídolos (codicia, lujuria, envidia, indiferencia, indolencia, ira, soberbia, etc.) serán devorados y transformados en las delicias que el Amor de Dios prepara para nosotros en la próxima fase de Su Plan llamado la Conciencia Mesíanica en la Redeción Final.

"Y ellos conocerán que Yo soy el Eterno su Dios, y que Yo los hice cautivos entre las naciones, y los he reunido en su propia tierra; y Yo no dejaré a ninguno más de ellos allá [entre las naciones], ni ocultaré más Mi rostro de ellos; porque Yo he derramado Mi Espíritu sobre la casa de Israel, dijo Dios el Eterno." (39:28-29)

domingo, 28 de julio de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XV) Ezequiel

Una declaración reiterada en las profecías de Ezequiel para Israel y las naciones es, "y sabréis que Yo soy el Eterno". Nos recuerda otras dos repetidas muchas veces en la Torá cuando el Creador presenta Sus Mandamientos, especialmente en el libro de Levítico, "(...) [porque] Yo soy el Eterno", y "Yo soy el Eterno que te sacó de la tierra de Egipto". El común denominador de estas tres declaraciones es lo que el Creador significa para nosotros. Tenemos que insistir en que el principal propósito en la vida es conocer de dónde venimos para saber quiénes somos y nuestro destino. Todo se trata de identidad. "Yo soy" es la máxima declaración existencial, y la única verdadera manera de decirlo es cuando realmente sabemos quiénes somos y lo que ello significa.

La búsqueda de nuestra Esencia y verdadera identidad comienza al descubrir y conocer de Quién venimos. Del mismo modo en que descubrimos que nuestro nombre fue dado por nuestros padres, que el ambiente social determina nuestra cultura, y que la educación forja nuestros talentos, podemos proclamar "quiénes" somos. "Soy el hijo de fulano y fulana", "soy de este país con esta lengua", "soy carpintero". Estos son los hechos circunstanciales que indican lo que somos en el mundo material. Sin embargo no estamos ligados a esos hechos. Podemos cambiarnos el nombre, tener otra nacionalidad, hablar otros idiomas, y cambiar de profesión. 

Lo que queremos destacar aquí es la búsqueda de lo que nos da vida y nos hace humanos. No nuestros padres biológicos o adoptivos, ni nuestro ambiente sociocultural, ni nuestra educación adquirida. Nos referimos al Creador de todo. Él es quien debemos conocer como primer paso para saber quiénes somos y de qué estamos hechos. Por eso nos dio la Torá, la cual es nuestra identidad. La Torá es el comienzo y el final de lo que necesitamos saber acerca de quiénes somos y para qué estamos aquí.

"Entonces Él me dijo: 'Hijo de hombre, estos huesos son la entera casa de Israel. He aquí que ellos dicen: "Nuestros huesos están secos, y nuestra esperanza perdida; estamos cortados". "(...) Y vosotros sabréis que Yo soy el Eterno cuando Yo haya abierto vuestras tumbas, y causado que vosotros salgáis de vuestras tumbas, oh pueblo Mío. Y Yo pondré Mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y Yo os pondré en vuestra tierra; y sabréis que Yo, el Eterno, he hablado, y lo hice, dijo el Eterno." (37:11, 13-14)

El Creador nos hace evidente mediante el Profeta que estamos muertos si Su Espíritu no está en nosotros. Eso ya lo sabemos. La analogía de los huesos es clara. Nuestra sangre que mantiene vivo el cuerpo proviene de la médula de los huesos. Si los huesos se secan estamos inertes. Si la fuente de nuestra vida, que es el Amor de Dios, no está en nosotros entonces estamos muertos aún si nuestro cuerpo viviese. La conclusión es consecuente: nuestra esperanza está perdida porque fuimos cortados de Quien venimos, pero Él mantiene Su promesa de Redención.

"(...) 'Yo tomaré la vara de José, que está en la mano de Efraín, y las Tribus de Israel sus acompañantes; y Yo los pondré juntos para él con la vara de Judá, y los haré una vara, y serán una [sola] en Mi mano'." (37:19)

Con esto aprendemos que debemos unificar todos los aspectos y dimensiones de la conciencia, y hacer que se manifiesten armónicamente. Tienen que estar unidos bajo el dominio de Quien los creó.

"Yo tomaré a los hijos de Israel entre las naciones, adonde se han ido, y Yo los reuniré en cada lado, y los traeré a su propia tierra. Y Yo los haré una nación en la tierra, sobre las montañas de Israel, y un rey será rey sobre todos ellos; y no serán más dos naciones, ni volverán más a estar divididos en dos reinos" (37:21-22)

Debemos unir juntos los potenciales creativos de la conciencia (representados por los hijos de Israel) fuera de sus tendencias negativas. Su propia tierra es lo bueno que hay en las motivaciones positivas y en los fines positivos. La Conciencia Mesiánica, como la regente destinada de todas las facetas de la vida, integra el poder unificador de los modos y atributos de Amor. Este no cohabita con nada distinto a sus modos y atributos, de ahí que abarque todas las dimensiones de la conciencia hacia fines positivos. Dualismo, división, substracción y separación -- como raíces de conflicto, confrontación, antagonismo y destrucción -- serán erradicados.

"Ni se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus cosas detestables, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que Yo los salvaré de todos sus lugares donde habitan, donde ellos han pecado, y Yo los limpiaré; para que ellos sean Mi pueblo, y Yo seré Su Dios" (37:23)

Todo tipo de maldad, pensamiento negativo o ideología destructiva, como resultado de las fantasías e ilusiones materialistas de ego, dejarán de existir cuando el Amor de Dios los elimine de nuestra conciencia. Así es como nos unimos permanentemente a Él. Esto es lo que significa que nosotros seamos Su pueblo y Él nuestro Dios.

"(...) y David Mi sirviente será su príncipe por siempre. Más aún, Yo haré un Pacto de Paz con ellos -- será un Pacto eterno con ellos; y Yo los estableceré, y los multiplicaré, y erigiré Mi Santuario en medio de ellos para siempre" (37:25-26)

Asimilamos la Conciencia Mesiánica como las cualidades investidas en el rey David. Como persona es un hombre común con padre y madre, hermanos, parientes, esposa e hijos. Como judío entiende bastante bien la Torá, y por lo tanto la identidad judía. Los Salmos son la máxima prueba de ello. Esto es primordial. Sí, cualquier judío que entienda la Torá y cumpla sus Mandamientos, tiene el potencial de ser el mesías judío. El rasgo particular que posee, anunciado por nuestros Profetas, es que el Espíritu de Dios estará sobre él. 

Ya leímos que el Espíritu de Dios dará vida otra vez a aquellos muertos por su separación de Él (36:27, 37:14). En este caso el Espíritu de Dios dirigirá al mesías para hacer cumplir Su voluntad en "el final de los tiempos", lo que llamamos la Redención Final que precede a la era Mesiánica. No es tarea fácil para una sola persona, de ahí que los Profetas hebreos se refieran al Mesías como un sirviente de Dios, como lo fue Moisés en los tiempos del Éxodo de Egipto. Al igual que Moisés, este hombre estará completamente y exclusivamente dedicado a cumplir la voluntad del Creador. 

La era Mesiánica es parte de la voluntad de Dios para el mundo material, y no parte de la agenda personal de un individuo. Innumerables veces en la Torá y las escrituras hebreas nuestro Creador es mencionado como nuestro único y exclusivo Redentor. Nadie ni más ni nada más. También leemos acá que, una vez la Conciencia Mesiánica esté completamente manifestada, viviremos por nuestra conexión permanente con Dios, la cual también es llamada Su Pacto de Paz. El nexo eterno por el que Dios multiplica y expande nuestra existencia por siempre.

"Y las naciones sabrán que Yo soy el Eterno que santifica a Israel, cuando Mi Santuario esté en medio de ellos para siempre" (37:28)

"El Eterno dará fuerza a Su Pueblo, el Eterno bendecirá a Su pueblo en paz" (Salmos 29:11)

domingo, 21 de julio de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XIV) Ezequiel

Debemos reflexionar sobre las advertencias que nos hace el mayor conocimiento de nuestra conexión permanente con el Creador. Hemos aprendido en carne propia las consecuencias de vivir las fantasías e ilusiones de ego, y de las decisiones negativas que tomamos. Amor como nuestra Esencia y verdadera identidad acude a nuestro intelecto y discernimiento, emociones y sentimientos, pasiones e instintos, para hacer un compromiso permanente en la vida.

Este es el resultado de elegir, ya sea vivir constantamente la Esencia transcendental de lo que somos, o la fugaz fantasía de moda, glamor, sofisticación, sociedad de consumo, política correcta, cultura ligera, distracción, entretenimeinto, estatus social, y tendencias instigadas por las ilusiones materialistas de ego. En algún momento, tarde o temprano todos terminamos comprometiéndonos a la Redención Final que ahora muchos añoramos.

Nuestra Redención individual y colectiva comienza cuando eliminamos de todos los niveles de conciencia las fantasías e ilusiones mencionadas atrás. Esto significa erradicarlas de lo que creemos, valoramos, sentimos y hacemos correspondiente a ideas, ideologías y principios. Vivimos a partir de lo que creemos, y respondemos como individuos y como sociedad por lo que procuramos y respaladamos como estilo de vida. 

Para muchos en este mundo, odio, racismo, abuso, explotación, humillación, crueldad, indiferencia, prejuicio, intolerancia y violencia forman parte de su estilo de vida. Un buen ejemplo es el fundamentalismo islámico. Muchos de sus seguidores creen, piensan, sienten y actúan motivados por ese tipo de tendencias destructivas. Ya han destruido sus vidas por lo que creen. ¿Habrán acaso considerado que la vida no tiene significado sin los modos y atributos de Amor, como principios contrarios a sus creencias? Convierten la vida en un campo desolado, en la negatividad de sus fantasías e ilusiones.

"Así dijo Dios el Eterno a las montañas y a las colinas, a los ríos y a los valles, a las campos desolados y a las ciudades abandonadas, que han sido convertidas en presa y ruina para el remanente de las naciones que las acechan." (Ezequiel 36:4)

Nuestro intelecto y discernimiento son responsables de los principios, creencias, ideas y valores que elegimos para vivir en este mundo. Estos son las montañas, las colinas, los ríos y los valles. Sobre estos construimos nuestros pensamientos, emociones y sentimientos que nos hacen ser y realizar. Si los desolamos con tendencias negativas, estaremos muertos.

"Pero vosotras, oh montañas de Israel, expandiréis vuestras ramas y daréis vuestros frutos a Mi pueblo Israel; porque están a punto de venir. Porque he aquí que Yo soy para vosotros, y Yo estaré para vosotros, y seréis plantados y cosechados." (36:8-9)

El Amor de Dios habla a nuestro Amor. Nuestro Padre habla al discernimiento y al sentido común de Sus hijos. Él sabe que nuestro Amor es la bendición que nuestros potenciales creativos necesitan para fructificar como cualidades redentoras. Su Amor nutre nuestro Amor para despuntar, florecer y dar frutos, convirtiéndonos en la cosecha abundante de una tierra fructífera. El Amor de Dios está con nosotros para que conduzcamos todos los niveles de la conciencia con los modos y atributos de Amor.

"Y Yo multiplicaré sobre vosotros hombre y bestia, y crecerán y se multiplicarán; y Yo os haré morar como solíais hacerlo antiguamente, y os haré aún mucho más que al inicio; y vosotros sabréis que Yo soy el Eterno." (36:11)

Si andamos en Sus caminos y los hacemos nuestros, Su Amor multiplica lo bueno de la vida. Esto significa una perspectiva más amplia y una mayor percepción del mundo material. Esta amplitud de visión ante la vida es la Conciencia Mesiánica, mediante la que recibimos mayores bendiciones. Esta mayor abundancia representa la doble porción para el Shabat, cuando recibimos más que los días anteriores como inicios. En esa abundancia sin medida sabremos que el Eterno es Dios.

"Porque Yo os sacaré de las naciones, y os reuniré de todos los países, y Yo os traeré a vuestra propia tierra. Y Yo regaré agua sobre vosotros, y seréis limpiados de toda vuestra suciedad, y de todos vuestros ídolos Yo os limpiaré." (36:24-25)

Con frecuencia mencionamos que la tierra es la manifestación geográfica de la vida. El espacio que nos rodea es la vasija que contiene nuestra vida, por lo tanto es parte de esta. De ahí que no podamos vivir sin una tierra, pero la que Dios llama nuestra es la prometida donde la vida es aún mucho mejor. Vida como Él la concibe para Israel. Vida como existencia ideal que Su Amor quiere para nosotros. Esto especialmente bueno es plenamente disfrutado solamente en los modos, medios, cualidades y atributos de Amor, para los que el Amor de Dios limpia nuestra conciencia de toda tendencia, rasgo, adicción o apego negativos.

"Un nuevo corazón Yo os daré, y un nuevo espíritu Yo pondré dentro de vosotros; y Yo quitaré el corazón de piedra de vuestra carne, y Yo os daré un corazón de carne. Y Yo pondré Mi Espíritu dentro de vosotros, y haré que andéis en Mis estatutos, y mantendréis Mis ordenanzas, y las cumpliréis." (36:26-27)

La Conciencia Mesiánica, como portadora de nuestra Redención final, posee una manera diferente de discernir, pensar, sentir y actuar. Para esta necesitamos un nuevo corazón como nueva manera de pensar, y un nuevo espíritu como nueva motivación dedicada exclusivamente al conocimiento del Creador. Esta nueva conciencia es entendida, sentida y vivida intensamente como corazón latente de carne, y no de piedra inerte. Esta nueva conciencia surge mediante el Espíritu de Dios, que es Su Amor. En este total conocimiento andamos en Sus caminos, estatutos y ordenanzas, libres de fantasías e ilusiones materiales.

"Y Yo os redimiré de todas vuestras suciedades; y Yo llamaré al [la cosecha del] trigo, y lo multiplicaré, y no habrá hambruna sobre vosotros. Y Yo multiplicaré el fruto del árbol, y la abundancia del campo, y no volveréis a recibir el reproche de hambruna entre las naciones." (36:29-30)

Al abrazar el Amor de Dios e integrarlo en todos los niveles de conciencia, el Creador multiplica lo bueno que estamos destinados a vivir en el mundo. Cuando llenamos la vida con la abundancia de lo bueno de los modos y atributos de Amor, no hay espacio para creencias o sentimientos de carencia. Estos nos hacen sentir vacíos y hambrientos a consecuencia de las fantasías e ilusiones de ego.

Mientras vivamos momento a momento en los modos y atributos de Amor, la tierra que es nuestra vida fructifica y lo bueno de esta llena nuestra creatividad, pensamientos y sentimientos, que antes eran las ciudades desoladas del pasado, ahora fortificadas por el Amor de Dios. Entonces reconoceremos al Creador y sabremos que es Él.

"Y ellos dirán: 'Esta tierra que estaba desolada se convirtió como el jardín del Edén; y las ciudades desechadas, desoladas y destruidas [ahora] están fortificadas y habitadas'. (...) y ellos sabrán que Yo soy el Eterno." (36:35, 38)

domingo, 14 de julio de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XIII) Ezequiel

Casi tres cuartas partes (35 de 48 capítulos) del mensaje del Creador a Israel y las naciones mediante la boca del Profeta Ezequiel tratan de las consecuencias de vivir separados de Él. Duras palabras definen vivir en las tendencias negativas de la conciencia por nuestra propia elección. Antes que Dios traiga en detalle a nuestra atención los efectos de nuestra separación de Sus caminos, atributos y "mandamientos por los que vivimos", como Él repetidamente lo indica en la Torá y mediante Sus Profetas, Ezequiel comparte con nosotros sus visiones.

La psiquiatría moderna (en particular C.G. Jung) trata de determinar los elementos que componen algunos de los niveles de nuestra conciencia desconocidos o confusos para nosotros. El inconsciente, como caso, es el nivel que nos hace actuar o comportarnos sin la aprobación o consentimiento de nuestra conciencia activa. Da la impresión que en cierta medida el insconsciente está íntimamente relacionado con los instintos. Estamos obligados por estos. Basado en teoría, el inconsciente contiene elementos llamados "arquetipos" mediante los que nuestra conciencia activa se relaciona, como estados ideales o fines que estamos forzados a perseguir. Estos arquetipos están presentados por símbolos que representan ideas, sentimientos o emociones que interactúan entre sí para lograr un fin.

En otras palabras, debemos encontrar los significados de lo que nos lleva a actuar de modos peculiares o particulares. Así podemos entender las visiones de algunos de los Profetas hebreos. Lo que ellos ven los conduce a entender y actuar como lo hacen.

"Como la apariencia del arco que está en la nube en el día lluvioso, así fue la apariencia del resplandor alrededor. Esta era la apariencia de lo que se asemeja a la gloria del Eterno. Y cuando lo vi caí sobre mi faz, y oí la voz de Aquel que habló." (Ezequiel 1:28)

El arcoiris contiene los colores del espectro cromático como expresiones de luz pura (blanca), que también representan siete facetas de la conciencia unidas al Creador de donde proviene todo lo que existe (lo que el Zohar llama "las siete esferas"). En el contexto de su visión, el Profeta de hecho relaciona los colores del arcoiris con la Luz de donde provienen, que él llama la Gloria de Dios, la que aquí llamamos Amor de Dios.

Este es el preludio para abrazar a Dios y relacionarnos con Él. Al reconocer Su Amor como Su Gloria en Su Creación, nos sobrecoge el asombro como sentimiento indescriptible que vivimos ante Su Presencia. Lo que nuestros Sabios traducen en el contexto ético del judaísmo como el "temor de Dios". Ante la Luz como Amor de Dios de donde todo fue creado finalmente comprendemos y asimilamos quiénes somos y de dónde venimos.

"Y Él me dijo: 'Hijo de hombre, Yo te envió a los hijos de Israel, a naciones rebeldes, que se han rebelado contra Mí (...)" (2:3)

El Profeta es elegido por su bondad y rectitud como apegos al Amor de Dios, como Sus modos, atributos y Mandamientos que nos mantienen unidos a Él. En este sentido la bondad y rectitud como parte de los modos y atributos de Amor son las cualidades para enfrentar las tendencias negativas de la conciencia, para transformarlas y reorientarlas como expresiones positivas. Aprendemos a hacerlo a través del conocimiento que Dios nos da en la Torá. Lo llegamos a conocer a través de Su instrucción.

"Y Él me dijo: 'Hijo de hombre, haz que tu estómago coma, y llena tus entrañas con este pergamino que Yo te doy'. Entonces lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel. Y Él me dijo: 'Hijo de hombre, ve, anda a la casa de Israel, y habla con Mis palabras a ellos'." (3:3-4)

La dulzura de la Torá revela en nuestra conciencia la Esencia e identidad que definen nuestro verdadero ser. Una vez adquiramos el conocimiento que Dios quiere que tengamos, nos vemos obligados a compartirlo. Somos depositarios de lo que sabemos, tenemos y hacemos. Se ha dicho que a quien mucho se le da, de él mucho se espera. Eso considerado mucho es lo máximo que tenemos, ¡nuestra conexión y relación con el Creador!

Hemos señalado aquí en este blog citando a nuestros Sabios cuando se preguntan quién es rico. Responden que aquel que es feliz con su porción, lo que llamamos aquí nuestro nexo con Dios. Si llegamos a darnos cuenta y asimilar que los modos y atributos de Amor son de hecho los medios para retornar a lo bueno como nuestra Redención de la negatividad, entonces debemos proclamar, propagar, expandir y hacer que Amor transforme y reine sobre todos los aspectos de la vida. Este es nuestro mayor conocimiento fundamental, y también nuestra máxima obligación.

"(...) porque no le advertiste, él morirá en su transgresión. Y sus buenas acciones que él haya hecho no serán recordadas, pero su sangre estará sobre tu mano." (3:20)

El Profeta dice sus palabras para que las entendamos. De ahí que dependa de nosotros entender o ignorar. Somos responsables de todos. Este es uno de los significados de amar al prójimo como a sí mismo. Así entramos a la Conciencia Mesiánica que nos conduce a vivir en los modos y atributos de Amor, como ha querido el Creador que nos ama al igual que al resto de toda Su Creación.

"Y el Eterno dijo: 'Aún así lo comerán los hijos de Israel, su pan impuro entre las naciones donde Yo los dispersaré." (4:13)

El mensaje comienza a hacerse más severo cuando el Creador compara las tendencias negativas de la conciencia con excrementos humanos. Palabras duras para tendencias duras.

"(...) y Yo enviaré sobre ti hambruna y bestias malvadas, y ellas te acosarán; y pestilencia y sangre pasarán por ti, y Yo traeré la espada sobre ti. Yo el Eterno lo ha hablado." (5:17)

Dios trata de manera peculiar las fantasías e ilusiones de ego, al igual que las tendencias negativas de la conciencia. Recordemos el episodio antes del Éxodo de Egipto, cuando Dios "endureció" en corazón del faraón. El Creador quiso darle una lección de comportamiento negativo obsesivo.

El faraón estaba excesivamente obsesionado con oprimir y destruir a los hijos de Israel, al extremo que no pudo cambiar su actitud. Nuestros Sabios explican que el endurecimiento del corazón del faraón fue hacerle perder su libre albedrío. Su única referencia de la realidad era hacer mal a Israel, al punto que no pudo ver otras referencias que pudiesen haberle hecho cambiar su conducta.

Lo mismo ocurre cuando uno queda atrapado en una obsesión, adicción u otros estados de conciencia negativos como la neurosis persistente o el comportamiento psicótico. Una vez somos cautivos de ellos perdemos el libre albedrío como premisa de la libertad. Uno se vuelve el prisionero de sus propias fantasías e ilusiones negativas.

Este predicamento negativo es más fuerte que nuestra voluntad para salir de ellas. Nuestro Amor no es suficiente para traernos de vuelta a la libertad y plenitud de sus modos y atributos. Como hemos destacado en otros comentarios en torno a la Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía, nos damos cuenta que solamente el Amor de Dios nos puede liberar, y clamamos a Él por nuestra Redención. Nuestro Amor necesita nutrirse de Su Amor, y al compenetrarnos con Él mediante Sus caminos y atributos, comenzamos a vivir en verdadera libertad.

"(...) Yo traeré una espada sobre vosotros, y destruiré vuestras cumbres. Y vuestros altares serán desolados, y vuestras imágenes solares serán destruidas; y Yo arrojaré vuestros hombres asesinados ante vuestros ídolos. Y Yo dispersaré vuestros huesos alrededor de nuestros altares." (6:3-5)

El Amor de Dios tiene el poder de redimir nuestra conciencia cuando quedamos atrapados en las fantasías de ego y las tendencias negativas. Así como Él lo hizo con el faraón, también trata nuestros apegos, adicciones y obsesiones. 

Dios nos hace conscientes de que vivimos las consecuencias de nuestras decisiones negativas, las espadas que vienen sobre nosotros. Aprendemos la lección viviendo en la desolación de nuestras adicciones como los ídolos rotos que el Creador pone frente a nosotros. Estos son también los deseos materialistas de ego que son como cadáveres de hombres, y nuestros huesos dispersados en torno a los objetos de nuestras fantasías.

"Y ellos sabrán que Yo soy el Eterno. Yo no he dicho en vano que traería este mal sobre ellos." (6:10)

Una y otra vez debemos enfatizar que, lo que Dios nos dice aquí y en otros pasajes de la Biblia hebrea acerca de nuestra separación de Él, no se trata de venganza, castigo, represalia o retribución de Él contra nosotros. Sabremos que Él es Dios cuando nos separemos de Él, lo que quiere decir que en Su ausencia estamos atrapados en nuestras ilusiones e invenciones. Esta es otra manera de aprender quién es Dios. De ahí que el mal que vivamos por elección nuestra sea la consecuencia directa de lo que Él nos advierte por anticipado que nos vendrá con nuestra actitud.

Entendamos las palabras severas de los primeros 35 capítulos en el mensaje del Profeta. Israel se ve confrontado por el Creador en diversas situaciones en las que las también se refiere a nosotros como Jerusalén y su hija, llamándolas prostitutas, y la razón de ello.

El Creador llama a los hechos por sus nombres para traer nuestra atención a la trascendencia de nuestro nexo permanente con Él. De una vez por todas nos hace darnos cuenta que vivimos por Amor como la expresión material de Su Amor. Aquí radica la razón real de nuestra existencia, y de nuestra verdadera libertad.

domingo, 7 de julio de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XII) Obadia

"La visión de Obadia. Así dijo el Eterno, Dios, concerniente a Edom (...)" (Obadia 1:1)

En su libro del Génesis, la Torá llama a Esaú "Edom" y narra cómo este se convirtió en el opresor de su hermano gemelo, Jacob. Reflexionemos en lo que Edom representa en nuestra conciencia. Los opuestos existen para que distingamos entre ellos y actuemos en consecuencia. Todo lo que tenemos en nuestro entorno nos invita a observar cada cosa, reconocer su propósito o función, y actuar con base en lo que necesitemos o queramos de ellas.

Los opuestos y antagonistas existen desde que Adán y Eva comieron la fruta prohibida, ofrecida por un oponente oculto llamado serpiente. El mal se convirtió, de una hipotética referencia que nos hiciera hacer prevalecer lo bueno en la vida y su entorno llamado Paraíso, en una tendencia evidente y tangible establecida en nuestra conciencia. Este giro de los acontecimientos volvió extremadamente difícil desterrar el mal de nuestras vidas. Solamente abrazando y entronizando la Conciencia Mesiánica en todos los aspectos y dimensiones de la vida, la maldad será completamente erradicada de la faz de la Tierra. Esta es la Redención Final en la que viviremos bajo la regencia de los modos y atributos de Amor.

El objetivo específico de la profecía judía es proclamar la prevalencia final del bien sobre el mal, y el dominio de Amor en todos los niveles de conciencia, como la manifestación material del Amor de Dios también regente en toda Su Creación. Así como Caín era el antagonista de Abel, Jam el verdugo de Noé, Nimrod el perseguidor de Abraham, Abimélej el codiciador de Isaac, Edom se convirtió en el enemigo mortal de Israel. Al igual que Caín y Abel, Esaú y Jacob son hermanos. Esto resulta un dilema, ya que ambos son hijos de los mismos progenitores que la Torá considera rectos. 

Pero la genética lo explica. Su madre, Rebeca, era la hija de Betuel y hermana de Labán, dos individuos que la Torá y nuestra tradición oral presentan como personificaciones de la maldad. De ahí que esto quiera decir que, en la conciencia genética de donde se deriva nuestra conciencia, encontramos rasgos negativos para transformarlos en lo bueno como principio rector del destino que el Creador preparó para nosotros. Este destino es plenamente realizado en la Era Mesiánica.

Tenemos que insistir en que el bien y el mal interactúan con el fin de hacer que el mal se someta al bien. Este es un decreto Divino aplicado a Esaú y Jacob cuando Rebeca consultó a Dios respecto a los dolores durante su embarazo: "Y el Eterno le dijo a ella: Dos naciones están en tu vientre, y dos pueblos serán separados de tus entrañas; y un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor." (Génesis 25:23).

En este sentido, "naciones" son principios por los cuales vivimos. En un significado más profundo, uno representa nuestra actitud materialista ante la vida: "Esaú era un cazador astuto, un hombre del campo" (25:27), y el otro nuestra conexión con el Creador: "y Jacob era un hombre tranquilo, morando en tiendas" (ibid.). La primera definición es clara, pero la segunda requiere precisión.

Nuestros Sabios explican que la palabra traducida aquí como "tranquilo" tiene varios significados complementarios como "perfecto", "inocente" e "íntegro". Estas cualidades en el contexto de vivir en lugares cubiertos simbolizan introspección relacionada con lo que existe a nivel interior. Estas no necesariamente implican vivir en lugares cerrados o evitar el ámbito del mundo material. El propósito, determinado por nuestro Creador, es hacer que "el mayor sirva al menor". Esta es la premisa para asimilar el mensaje del Profeta.

"Debido a la violencia hecha a tu hermano Jacob la vergüenza te cubrirá, y serás separado para siempre." (Obadia 1:10)

Edom representa, no sólo nuestra actitud materialista ante la vida sino además las tendencias negativas hacia esta. De ahí que esto afecte nuestra conexión y relación con Dios, y Su voluntad en torno a nuestro destino. Edom es nuestro máximo antagonista, por lo tanto tenemos que prevalecer sobre él. Hemos dicho que la única manera de someter la negatividad es llenando todos los niveles de conciencia con los modos y atributos de Amor. Esto también lo logramos uniendo nuestro Amor con el Amor de Dios, porque Su Amor es nuestro Redentor de los dominios de las fantasías e ilusiones materialistas de ego.

Únicamente Dios como el Creador de todo posee el poder de hacer prevalecer Su voluntad. Al eliminar las tendencias negativas en nuestra conciencia, Su Amor nos conduce a la entrada de la Era Mesiánica.

"Porque el día del Eterno está cerca sobre todas las naciones. Así como has hecho, será hecho a ti. Tu proceder se volverá sobre tu propia cabeza." (1:15)

Respecto al amanecer de la Conciencia Mesiánica, y la Redención Final referida como "el final de los días" y "el día del Eterno", tengamos en cuenta que nuestras tendencias negativas -- "las naciones" -- nos conducen a nuestra propia destrucción. Es otra manera de ver aquello de que "el pecado es el castigo mismo".

"Pero en el monte Sión estarán aquellos que escapan, y este será sagrado; y la casa de Jacob tendrá sus posesiones." (1:17)

Nuestros Profetas nos recuerdan en sus mensajes que Sión/Jerusalén es el lugar más sagrado porque es el mayor conocimiento de nuestra conexión permanente con el Creador. Sión es el Templo, la Casa donde Dios habita en nosotros. Aquellos que viven en las tiendas de Jacob y en las moradas de Israel encuentran en nuestro nexo con Dios nuestra Redención de la violencia de Edom.

"Y la casa de Jacob será fuego, y la casa de José llama, y la casa de Esau rastrojos; y ellos los prenderán y los consumirán, y no quedará remanente de la casa de Esau, porque el Eterno ha hablado." (1:18)

En Su mensaje a través del Profeta, el Creador reafirma Su voluntad. Dios habla acerca del día que añoramos y por el que clamamos. El día en que la intensidad de nuestro Amor se convierta en el fuego transformador de nuestra conciencia. Jacob y José son citados como portadores de este fuego redentor. Ambos personifican los modos, medios, cualidades y atributos de Amor, los cuales mantienen nuestra conexión con el Amor de Dios. Estos son nuestra Esencia e identidad, que trascienden la vanidad, la inutilidad y futilidad de las fantasías e ilusiones negativas de ego, personificadas en Esaú. El fuego de Amor consume los rastrojos que son lo negativo en creencias, ideas, pensamientos, emociones, sentimientos, pasiones e instintos, que albergamos en la conciencia.

"Y el cautiverio de este remanente de los hijos de Israel que están entre los cananeos, hasta en Zarfatá, y el cautiverio de [los de] Jerusalem que está[n] en Sefarad poseerán las ciudades del sur." (1:20)

La Conciencia Mesiánica abarca un proceso de transformación en todas las dimensiones de nuestra vida interior y exterior. Las cualidades, rasgos y potenciales representados por la Tribus de Israel son reunidos para cumplir la voluntad de Dios en la Era Mesiánica. Esta es la reunificación de los exiliados de su dispersión entre las naciones. Lo bueno de la vida recuperado y redimido de las tendencias negativas de la conciencia.

Esto también significa el retorno físico de las Tribus dispersadas y asimiladas por otros pueblos en todo el mundo. Muchos son descendientes de judíos forzados a convertirse al cristianismo ("el cautiverio de Jerusalén que está en Sefarad") que retornarán como conversos al judaísmo. Igualmente muchísimos asimilados en diferentes razas y naciones regresarán también como conversos. Es interesante señalar que nuestra tradición oral da cuenta que el Profeta Obadia era un judío converso.

La bondad en la fuerza de sus raíces hebreas los traerá de vuelta a la bondad de sus ancestros comunes, Abraham, Isaac y Jacob. Esta es la bondad de los modos y atributos de Amor como la manifestación material del Amor de Dios, y Su voluntad para hacerlos prevalecer en todos los aspectos, niveles y dimensiones de la conciencia humana. Estos son los salvadores y redentores que transforman la maldad y la negatividad en lo bueno, anunciando la Conciencia Mesiánica en el día del Eterno.

"Y redentores subirán al monte Sión para juzgar al monte de Esaú, y el reinado será del Eterno." (1:21)

Amén.

Del Prefacio del Libro

¿Por qué el Amor de Dios, como nuestro Creador, fue escondido por tanto tiempo? Nuestros Sabios místicos hebreos creen que fue ocultado por Sí Mismo para que nosotros lo busquemos, lo encontremos y lo revelemos. Pero, ¿por qué quisiera esconderse como en un juego de niños? No. Nosotros lo escondimos. Fuimos nosotros quienes no quisimos reconocer el Amor de Dios como nuestro Creador.(...) Reexaminemos nuestra memoria ancestral, intelecto, sentimientos, emociones y pasiones. Hagamos que despierten a nuestra verdadera Esencia, captemos la exquisita conciencia del Amor de Dios. La manera en la que está escrito este libro procura reafirmar y reiterar su propósito, por lo tanto presenta su mensaje y contenido en forma reiterativa. Esa es su meta para reinstaurar esta Verdad originalmente proclamada en nuestras Sagradas Escrituras, por nuestros Profetas y Sabios. Nuestro propósito es entronizar el Amor de Dios como nuestra Esencia y verdadera identidad en todas las dimensiones de la conciencia, para así cumplir Su Promesa de que Él habite entre nosotros para siempre.