domingo, 15 de septiembre de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XXII) Isaías

Nuestros Sabios llaman a Isaías el Profeta del consuelo, a pesar de las admoniciones y recriminaciones en la mayoría de sus mensajes. La razón parece obvia ya que sus palabras de Redención resuenan y abruman nuestra conciencia por dentro y por fuera. Dicho de otra manera, el Plan de Dios para Su Creación sobrepasa todo aquello que nos atrevamos a pensar o creer que es más fuerte que Su voluntad. "Muchos son los pensamientos en el corazón del hombre, más el consejo del Eterno es aquel que perdurará." (Proverbios 19:21).

No importa lo que deseemos ser, tener y hacer en el mundo material -- aquello que el ego nos dicte -- jamás impedirán el Plan Divino, simplemente porque nosotros fuimos hechos por Dios y de Él dependemos. Todo lo que creamos que somos y tenemos le pertenece a Él. Tener esto claro en todos los niveles y dimensiones de la conciencia es el comienzo para conocer quiénes somos realmente, nuestra Esencia y verdadera identidad. La Torá es el Plan Divino, y nuestros Profetas nos lo recuerdan. Eso es lo que somos aquí como el pueblo hebreo, los herederos de la Torá.

La Redención Final en el judaísmo es el propósito del Plan de Dios, la culminación de Su Creación. Pudimos haber alcanzado este destino más pronto que tarde, pero depende de nosotros. La premisa o precondición para cumplir ese destino es el libre albedrío. Así como tomamos decisiones momento a momento, ciertamente tendremos que elegir ya sea vivir en las vanidades y futilidad de las fantasías e ilusiones de ego -- incluyendo su predicamento y consecuencias -- o vivir en los modos y atributos de Amor con lo bueno que tienen, que transciende las limitaciones del mundo material. En este sentido debemos entender y asimilar que la Redención Final y la Era Mesiánica pertenecen a una conciencia que trasciende los rasgos y cualidades impuestos por las limitaciones que implica vivir en una conciencia dualista.

Una vez superemos la opción limitada al bien y el mal, y dejemos atrás las "tentaciones" de vivir fantasías e ilusiones materialistas, seremos capaces de penetrar dimensiones sin fin. Esto nos lo presentó y propuso el Creador desde el comienzo de los tiempos. Dios nos ofreció la opción, pero elegimos las fantasías e ilusiones de nuestro propio ego, basadas en una falsa creencia o sentimiento de carencia.

El Jardín del Edén fue el punto de partida para el trayecto dentro de las dimensiones infinitas del Amor de Dios. Entonces elegimos entrar en las limitaciones del mundo tridimensional, restringido por tiempo y espacio. La buena noticia es que Dios nos dio la Torá como la salida y también como el retorno a lo que éramos, adonde verdaderamente pertenecemos.

Comenzamos a aprender que este retorno a nuestra Esencia y verdadera identidad es Amor como el nexo que nos une al Amor de Dios. Este es el conocimiento de Unidad con nuestro Creador, la cual proclamamos al menos dos veces todos los días. Aprendemos que el Amor de Dios está siempre con nosotros, y que debemos reciprocarlo siendo y haciendo Sus caminos y atributos. Dios se comunica con nosotros a través de Su Torá, que también es Su Plan. De ahí que debemos escuchar y entender lo que Él nos encomienda. Así reconocemos que Amor es la manifestación material del Amor de Dios. 

Mediante el poder y la fuerza de Amor nacemos y sobrevivimos las limitaciones de lo material. No podemos vivir sin Amor y tampoco sin el Amor de Dios. Él es de donde proviene todo lo que existe. No podemos vivir sin Él. La Torá también nos recuerda esto diciéndonos que Él es nuestra vida. Por lo tanto debemos elegir los modos y atributos de Amor, como medios para conocer el Amor de Dios y las infinitas dimensiones que Él nos ha prometido desde el principio al entrar en la Redención Final.

A su propio tiempo Isaías y otros Profetas judíos nos lo dicen, cuando señalan que en la Era Mesiánica nuestro único y exclusivo interés será el conocimiento del Creador. Y Él es Eterno. Con este preámbulo reflexionemos en torno a los mensajes que Dios nos presenta mediante el Profeta, quien comienza llamando por testigos a los cielos y la tierra de las palabras del Creador.

"Oíd oh cielos, y escuchad oh tierra, porque el Eterno ha hablado: Hijos crié y los engrandecí, y ellos se han revelado contra Mí." (Isaías 1:2)

Estas palabras fácilmente pueden ser aplicadas a Adán y Eva en el Jardín del Edén. Lo mínimo que Dios espera de nosotros es usar el sentido común, tras habernos dotado con libre albedrío, y también con conocimiento acerca de lo bueno de Amor y la futilidad de las creencias y sentimientos de carencia de ego.

En Amor no hay carencia, porque este abarca e impregna todo. Amor es su causa y su efecto. ¿Por qué entonces rebelarnos contra lo que es nuestra satisfacción y plenitud, la fuente de nuestra vida de principio a fin? Aquí entendemos que rebelarnos contra Dios es separarnos de Su Amor, de donde proviene todo. En consecuencia nos separamos también de los modos y atributos de Amor cuando abrazamos nuestras fantasías e ilusiones de ego.

"(...) La cabeza entera está enferma, y el corazón entero desmaya. Desde la planta de los pies y aún hasta la cabeza no hay coherencia en este; sino heridas y moretones, y llagas abiertas que no han sido curadas, ni vendadas, ni aliviados con bálsamo." (1:5-6)

Dios las llama (a nuestras fantasías e ilusiones) la enfermedad de la cabeza, y con ella nuestro discernimiento, creencias, ideas y pensamientos. Al dejar que nos controlen con sus tendencias negativas, las emociones y sentimientos en nuestro corazón hacen que este desmaye. Repetidamente citamos a nuestros Sabios místicos jasídicos diciendo que todos los niveles de la conciencia (discernimiento, intelecto, mente, sentimientos, emociones, pasiones e instintos) son vasijas en espera de ser llenadas. También enseñan que debemos llenarlas con la voluntad de Dios, aquello que Él nos encomienda ser y hacer.

Si llenamos nuestros pensamientos con fantasías e ilusiones materialistas, estos también llenarán con lo mismo a nuestros sentimientos y emociones, al igual que a nuestras pasiones e instintos. Entonces acabamos poniendo en acción dentro de nosotros y nuestro entorno aquello que creemos y sentimos producto de envidia, lujuria, codicia, soberbia, ira, indolencia e indiferencia. Estas crean las heridas, los golpes y los dolores que sólo son curados y aliviados por el bálsamo de los modos de Amor. Así nos damos cuenta que los atributos de Amor se oponen a la agenda de ego, y que Amor no cohabita con nada diferente a lo inherente a este.

"Tu tierra está desolada, tus ciudades quemadas con fuego; tu tierra extraños la devoran en tu presencia, y está desolada como [si hubiese sido] arrasada por inundaciones. Y la hija de Sión dejada como una cabaña en un viñedo, como una choza en un huerto de pepinos, como ciudad sitiada." (1:7-8)

Hemos dicho que la vida es nuestra tierra, ciudades nuestros valores éticos y principios morales, y extraños o extranjeros las fantasías e ilusiones a las que damos poder para controlar nuestro intelecto, mente, sentimientos, emociones, pasiones e instintos. Todos estos acaban desolados por el predicamento de ego. Obsesiones, apegos y adicciones que generan angustia, ansiedad, depresión y frustración son las inundaciones y las aguas agitadas. Este escenario es el actual estado de conciencia que vemos alrededor del mundo.

Este es el resultado de seguir los falsos dioses e ídolos de la sociedad de consumo y el capitalismo salvaje, con sus vanidades impuestas al eterno sentimiento de carencia del ego, dejando muy poco espacio para Amor en nuestras vidas. Terminamos sometiendo Amor a la agenda de ego. Hacemos de Amor lo nos dictan nuestras fantasías e ilusiones materialistas. Este es el cautiverio de Jerusalén, el sitio de Sión en medio de un huerto de pepinos que representan la sensualidad en la que quedamos atrapados por nuestros deseos materialistas.

"Excepto que el Eterno de las multitudes ha dejado en nosotros un pequeño remanente, debimos haber sido como Sodoma, debimos haber sido como Gomorra. Oíd la palabra del Eterno, vosotros gobernantes de Sodoma; escuchad en la Torá de nuestro Dios, vosotros pueblo de Gomorra." (1:9-10)

Si elegimos retornar al Creador para cumplir Su Redención Final, tenemos que oír Su voz que nos habla cada momento, porque Él siempre está con nosotros en Su Amor por toda Su Creación. Debemos reiterar que regresamos al Amor de Dios mediante nuestro Amor. Ya sabemos bien que Amor es nuestro sustento y también nuestra verdadera identidad. Amamos porque somos Amor, es parte de nosotros. Existe un Amor más grande, el más grande Amor de todos, que es el Amor de Dios.

Se trata de nuestra Esencia y lo que verdaderamente somos. De ahí que nuestra liberación de los deseos sensuales y la lujuria como ambición de ego -- los gobernantes de Sodoma y Gomorra -- dependa del retorno a los modos de Amor como manifestación material de los caminos de Dios, de la ley de nuestro Dios que es la Torá. El Plan Divino para la humanidad es la Redención total y permanente en la Era Mesiánica.

El Creador prosigue confrontándonos por las decisiones negativas que hemos tomado a lo largo del tiempo, y aún peor ya que hemos tenido el descaro de ofrecérselas a Él. Hemos vivido en el espejismo de que nuestras fantasías e ilusiones de ego complacen a Dios. Él creó la realidad trascendente de Amor como causa y motivación para amarlo a Él, Sus caminos y atributos. Esto es lo que Él también quiere que le ofrendemos y elevemos a Él. Lo bueno que somos y que también manifestemos en lo que pensamos, decimos y hacemos.

Nuestras buenas acciones y las primicias de sus frutos son las maneras como honramos al Creador. La amorosa bondad de Su gloria, Su Amor que cubre la Tierra y toda Su Creación. Por ello también tenemos que cubrir nuestra vida y actos con la misma amorosa bondad. Debemos ser conscientes de que no podemos amar, honrar ni glorificar a Dios con nada diferente de lo que Él es y hace para nosotros y Su Creación.

"Vuestros novilunios y festivales designados aborrece Mi Alma. Ellos son una carga en Mí, cansado Estoy de soportarlas." (1:14) "Laváros vosotros, limpiáros vosotros, quitad la maldad de vuestros actos de ante Mis ojos, cesad de hacer maldad. Aprended a hacer bien, procurad hacer justicia, aliviad al oprimido, haced lo [que es] correcto para el huérfano, amparad a la viuda." (1:16-17)

Comenzamos nuestro retorno a Dios cuando eliminamos las tendencias negativas en la conciencia. Sabemos que no podemos mantener fantasías de ego ante el Amor de Dios, y esperar que Él sea partícipe de aquellas. Regresamos al Creador cuando reclamamos y abrazamos los modos de Amor como nuestro nexo común con Él. Esto significa ser y hacer bondad, haciendo prevalecer lo que es justo y correcto. Traemos esto a la vida liberando a aquellos cautivos en su miseria y oprimidos en su desgracia.

En este sentido tenemos que comenzar con nosotros individualmente. No podemos liberar a otros estando prisioneros en nuestra propia miseria. Al acercarnos a la verdad de quienes realmente somos y nuestro propósito en el Plan Divino, podremos traer otros al destino común colectivo que el Creador quiere para nosotros. Estos otros son aquellos que sufren la opresión de no tener la dirección amorosa hacia nuestro destino, como huérfanos sin padres y viudas sin esposos.

"Venid ahora, razonemos juntos, dice el Eterno; aunque vuestros pecados sean como escarlata, ellos serán blancos como la nieve; aunque sean rojos como el carmesí, serán [blancos] como la lana. Si quisiéreis y oyereis, comeréis de lo bueno de la tierra." (1:18-19)

Elegimos el Amor de Dios eligiendo nuestro propio Amor. Este es el resultado de poner nuestro intelecto y discernimiento en consonancia con el sentido común que Dios nos dio. Este es nuestro razonamiento juntos con Él. Como ya hemos dicho, Amor es nuestro nexo común con Dios. Su Amor y nuestro Amor juntos, razonando y actuando en mutuo acuerdo.

En este acuerdo mutuo lo que no pertenece es transformado para que pertenezca. Nuestras transgresiones derivadas de los falsos sentimientos de carencia de ego son transmutados en atributos de Amor. Dejamos de ser egoístas y comenzamos a ser generosos con este Amor unido permanentemente al Amor de Dios. Así comenzamos a vivir en la bondad de Amor, que también es lo bueno de la tierra, lo bueno de la vida.

Los últimos versículos del primer capítulo en el libro de Isaías reiteran el llamado incesante de Dios para que despertemos de las ilusiones y espejismos que hemos creado en el mundo material. El Creador denuncia una y otra vez nuestra terquedad de estar apegados a obsesiones, adicciones, falsas creencias, sentimientos negativos y bajas pasiones. Estos son la espada que devora la felicidad en la abundancia de lo bueno (1:22-25). El capítulo termina con la promesa de restaurar nuestra conciencia como era originalmente antes de tomar la decisión de separarse de Él.

"Y Yo restauraré a vuestros jueces como antes, y a vuestros consejeros como al principio. Entonces tú serás llamada la ciudad de rectitud, la ciudad de fidelidad. Sión será redimida con justicia, y aquellos de ella que retornen con rectitud. Y la destrucción de los transgresores y los pecadores será toda junta, y aquellos que abandonan al Eterno serán consumidos." (1:26-28)

Esta es la promesa de Dios cuando tomemos la decisión de retornar a Sus caminos: las infinitas dimensiones que descubriremos en Su Amor. Descubriremos y viviremos plenamente en nuestro conocimiento de Él, al elevar nuestro Amor a Él en nuestras buenas acciones. Estas son nuestros jueces y consejeros que nos condujeron cuando sólo bondad era la ley de la tierra, el Paraíso que una vez perdimos.

Los modos y atributos de Amor dirigirán e inspirarán lo que somos y hagamos en nuestra conciencia, en su conexión permanente con el Creador. Este tipo de conciencia es la ciudad de rectitud y fidelidad que es redimida en los medios y arbitrios de la bondad de Amor. En esta conciencia no hay espacio para nada diferente de los modos y atributos de Amor, porque todas las tendencias negativas serán consumidas por el fuego del Amor de Dios.

domingo, 8 de septiembre de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XXI) Jeremías

"Escuchando, He oído a Efraín lamentarse [diciendo]: 'Me has castigado y castigado fui como novillo indómito; regresa Tú a mí, y yo regresaré [a Ti], porque Tú eres el Eterno mi Dios." (31:17)

Los pasajes redentores de las profecías de Jeremías hablan de Israel como el hijo de Dios, y de Efraín como Su primogénito [(...) "porque Yo soy un padre para Israel, y Efraín es Mi primogénito." (31:8)]. Esto nos hace reflexionar acerca de la línea que los conecta a todos. En nuestros comentarios sobre las últimas cuatro porciones del Génesis destacamos los significados del versículo, "Estas son las generaciones de Jacob: José (...)" (Génesis 37:2) que presenta a José como el heredero de la primogenitura. De ahí que Jacob, José y Efraín integren el mismo principio representado por el primogénito. Cuando el Creador nos dice que Israel es Su primogénito nos damos cuenta de lo que esto significa. 

Reunimos los rasgos que caracterizan a Jacob y José, y vemos que se complementan como lo bueno derivado de los modos y atributos de Amor. Estas son las cualidades heredadas por Efraín (representando aquí a todo Israel) del Creador, las cuales estamos destinados a manifestar en el mundo material.

Históricamente, Efraín caracteriza nuestra rebeldía judía que nos separa del Amor de Dios hacia nosotros. En este nos deleitamos con Sus Mandamientos, contrarios a los falsos dioses e ídolos producto de las fantasías e ilusiones de ego. Estas son las decisiones de tomamos, que a su vez se convierten en los castigos por nuestra separación de los modos y atributos de Amor. Somos los hijos rebeldes que culpan a Dios por las decisiones negativas que nosotros tomamos, los novillos indomables en espera de recibir la yunta Divina. Tras millares de años sufriendo el engaño de los ídolos creados por nuestras manos, nuevamente clamamos gritando para retornar a lo bueno que Dios es. 

En este sentido debemos dar el primer paso en esa dirección, regresando a la bondad de Amor que es el reflejo material del Amor de Dios. Tenemos que retornar a nuestra Esencia y verdadera identidad, que nos hacen imagen y semejanza del Creador de todo. No hay otra manera. Primero abrazamos lo bueno para poder abrazar lo bueno que es Dios.

"Ciertamente después que regresé me arrepentí, y después de ser instruido me golpeé mi muslo; me avergoncé, sí, me confundí porque he cargado el reproche de mi juventud." (31:18)

El retorno a Amor comienza cuando aprendemos a fondo de las fantasías de ego y las decisiones negativas que tomamos. A través de los ojos de Amor encontramos suficiente compasión para perdonarnos a nosotros mismos, y procurar vivir en sus modos y atributos. Abrazamos Amor como nuestra verdadera identidad, con la que somos y hacemos. Nos damos cuenta que Amor es el maestro que instruye nuestro discernimiento, intelecto, mente, pensamientos, emociones, sentimientos, pasiones e instintos. Aun más allá de lo que sabemos y no sabemos en nuestra conciencia.

Este versículo contiene la previsión fundamental de perdonarnos a nosotros mismos. Vergüenza, reproche y recriminación son los azotes que infligimos en nuestro sublime deseo de retornar a Amor. De ahí que la confusión tome control para que continuemos en el círculo vicioso del ir y venir de las fantasías e ilusiones de ego. 

Estas son las transgresiones y pecados que cometemos debido a la ignorancia en nuestra juventud, como estado sin refinación. Una vez asimilemos que la vida también es un proceso de aprendizaje para elegir lo bueno de sus bendiciones, nos daremos cuenta de que perdonarse a sí mismo es la puerta hacia el retorno a Amor. Nos perdonamos como el comienzo del regreso a lo que verdaderamente somos y poseemos.

"¿No es Efraín Mi hijo amado? ¿No es un niño encantador? Pues siempre que hablo contra él, lo recuerdo aun más; por eso Mis entrañas se conmueven por él, ciertamente tendré compasión de él, dice el Eterno." (31:19)

Aquí igualmente nos damos cuenta que el Amor de Dios también nos perdona, porque Él no cesa de amarnos junto a toda Su Creación. Su Amor añora nuestro Amor que es nuestro nexo con Él.  Además sabe que podemos aprender de nuestros errores y del sufrimiento que nos causan. Dios entiende nuestra rebeldía porque Él nos dio libre albedrío para aprender de nuestras decisiones. No se complace con las desgracias que cargamos en el círculo vicioso de los deseos materialistas de ego. En Su compasión siente nuestras tribulaciones, confiando en que elijamos retornar a Él.

"Establece para ti señales de camino, házte para ti orientaciones; dirige tu corazón hacia el gran camino, el camino por donde te fuiste; retorna, oh virgen de Israel, regresa a estas tus ciudades." (31:20)

Regresamos a Amor a través de sus caminos, sus señales y orientación, que son sus modos y atributos. Los conocemos porque hemos ido a ellos desde que nacimos, y andado en sus caminos. Conocemos lo que Amor es porque es la parte Esencial de lo que somos. A través de sus cualidades y atributos regresamos a todo lo que este representa, como cuidades edificadas con el conocimiento de nuestra conexión permanente con Dios. Este nexo es Jerusalén, la virgen de Israel.

"Y acontecerá, que así como los he visto para arrancar y para romper, y para derrumbar y para destruir y para afligir, así también los veré para construir y para plantar, dijo el Eterno." (31:27)

Como mencionamos atrás, nuestras decisiones nos llevan a un proceso de aprendizaje desde lo malo hacia lo bueno. La compasión del Creador ofrece Su constante Redención para que la abracemos eternamente. Así como Él ve nuestras trangresiones e iniquidad con las que arrancamos, rompemos, derrumbamos, destruimos y afligimos nuestras vidas, Él también ve que lo bueno en nuestro potencial para construir y plantar. Esta es la decisión que Él quiere que tomemos como el comienzo de la próxima fase de nuestro destino. Lo que aquí llamamos la Conciencia Mesiánica en la Redención Final.

"He aquí que días vendrán, dijo el Eterno, en que Yo haré un nuevo Pacto con la casa de Israel, y con la casa de Judá; no de acuerdo al Pacto que Yo hice con sus padres en el día cuando los tomé por la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; y aunque rompieron Mi Pacto, Yo fui un marido para ellos, dijo el Eterno." (31:31-32)

Esta es la profecía que nos aguarda para el final de los tiempos, en el día del Eterno, cuando la maldad será completamente erradicada de la faz de la tierra, y solamente prevalecerá el bien. Esta es la amorosa bondad de Dios que será revelada a nosotros al dedicar nuestras vidas exclusivamente para conocerlo a Él.

"Pero este es el Pacto que Yo haré con la casa de Israel después de aquellos días, dijo el Eterno. Yo pondré Mi ley en sus entrañas, y en su corazón la escribiré; y Yo seré su Dios, y ellos serán Mi pueblo. Y ellos no enseñarán más a cada hombre su prójimo, y cada hombre a su hermano, diciendo: 'Conoce al Eterno'; porque todos ellos Me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor de ellos, dijo el Eterno; porque Yo perdonaré su iniquidad, y su pecado Yo nunca más recordaré." (31:32-33)

domingo, 1 de septiembre de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XX) Jeremías

"Así dijo el Eterno, el Dios de Israel: 'Maldito sea el hombre que no escuchó las palabras de este Pacto, (...) Para que confirme el juramento que hice a vuestros padres, que les daría la tierra que emana leche y miel, como este día." (Jeremías 11:3, 5)

El Pacto de Dios e Israel es uno de los pilares del Plan del Creador para el mundo material. Reflexionemos en torno a este Pacto. Comienza en un lugar y tiempo que Dios llama una tierra que emana leche y miel como en este día, que significan lo permanentemente bueno en el permanente hoy. Esta es la tierra como la vida que estamos destinados a vivir de acuerdo al Plan Divino. Comenzamos a habitar en su bendición, su leche y su miel, cuando vivimos oyendo, entendiendo e implementando las palabras de nuestro Pacto. Este en realidad es una alianza que convierte en Uno las partes del pacto, el Creador e Israel. 

Nos hacemos enteramente conscientes de nuestro nexo y conexión permanente con Dios al darnos cuenta de qué se trata este Pacto. Esto ocurre viviendo lo bueno en el constante aquí y ahora. Lo bueno derivado de los modos y atributos de Amor son las palabras de este Pacto prometido por el Amor de Dios a nuestros padres para nosotros, sus descendientes. Como hebreos somos los herederos de este legado eterno que se revela y manifiesta completamente como la Conciencia Mesiánica.

"Ellos retornaron a las iniquidades de sus antepasados, que se negaron a oír Mis palabras; y se fueron tras otros dioses para servirles a estos, la casa de Israel y la casa de Judá han roto Mi Pacto que Yo hice con sus padres." (11:10)

Nuestro Creador nos recuerda una y otra vez mediante Su Tora y Sus Profetas las decisiones que nos hacen rechazar Sus palabras. Estas decisiones son los deseos de fantasías e ilusiones de ego, los otros dioses a los que servimos, por los que rompemos nuestro nexo con los modos y atributos de Amor como manifestación material de los modos y atributos del Amor de Dios. Al quebrar este vínculo nos separamos de nuestra Esencia y verdadera identidad, y del destino que Dios nos prometió para vivir solamente en lo bueno de la vida.

Estos recordatorios son repetidos en los capítulos siguientes, indicando las consecuencias de vivir para ídolos que creamos con la vanidad y futilidad de nuestros apegos, obsesiones, adicciones y patrones negativos, que convierten nuestra vida en un sonido fugaz, "(...) que son sólo afán y futilidad, iéndose en vuelo como un sonido fugaz." (Salmos 90:10); y el Profeta apela valientemente a Dios para erradicar las tendencias negativas en la conciencia humana, como la causa y efecto de todos los males e iniquidades que infligimos en nosotros y nuestro entorno.

"¿Por qué prospera el camino de los malvados? ¿Por qué viven seguros los que tratan con traición? (...) ¿Por cuánto tiempo se lamentará la tierra, y se marchita el campo entero? Por la maldad de ellos que vive en este, las bestias son consumidas, y las aves; porque ellos dijeron: 'Él [el Eterno] no ve nuestro fin'." (Jeremías 12:1, 4)

Pero sabemos en nuestro libre albedrío que elegimos tendencias negativas. Si imploramos a Dios completa libertad en nuestra conciencia, Él crea el mal para que elijamos lo bueno. Ahora nos quejamos a Él rogándole que elimine el mal y la iniquidad de la vida, la tierra que asolamos con fantasías e ilusiones de ego que son ídolos y falsos dioses. Dios responde el mismo mensaje que proclaman todos nuestros Profetas.

"Y acontecerá, después que los haya dispersado, que Yo tendré otra vez compasión de ellos; y Yo los traeré de vuelta, cada hombre a su heredad, y cada hombre a su tierra." (12:15)

La eliminación de la maldad de la faz de la tierra es uno de los cimientos de la Redención Final en el judaísmo. En Su Amor eterno y compasión por toda Su Creación, Dios dice en la Torá y a través de Sus Profetas que es Él quien nos castiga. Sabemos perfectamente que somos quienes nos castigamos con las consecuencias de nuestras decisiones negativas. Solamente el más grande Amor de todos se apresta a cargar el peso de nuestras transgresiones contra lo bueno que Él hace de la vida.

En los capítulos que siguen el Profeta nos refiere más alegorías sobre nuestra separación del Creador (el cinto ocultado, la vasija llena de vino), el exilio en Babilonia y la sequía en ciernes, la ira como celo de Dios por las transgresiones de Israel incluyendo la profanación del Shabat, y la dulce metáfora redentora del alfarero, "Oh casa de Israel, ¿acaso no soy Yo para ti como este alfarero? dijo el Eterno. He aquí que, como la arcilla en la mano del alfarero, así eres tú en Mi mano, oh casa de Israel." (18:6) para hacernos conscientes de que Él es nuestro Creador, que todo lo que somos y tenemos es de Él, y que estamos destinados a vivir de acuerdo a Su Amor por nosotros. 

Más admoniciones contra la idolatría y la corrupción de reyes son traídas entre profecías que anuncian la destrucción de Jerusalén y el consecuente exilio. Esto hace que Jeremías repudie su misión como Profeta del desastre. Estos capítulos (13 al 30) preceden al mensaje de Redención con el retorno de los cautivos a su tierra.

"¡Celebrad! porque ese día es grandioso, porque ningún otro es como este; y es un tiempo de tribulación para Jacob, pero de este será él redimido. Y acontecerá que en ese día, dijo el Eterno de las multitudes, que Yo quebraré la yunta de tu cuello, y romperé tus ataduras, y extraños nunca más te harán cautivo de ellos. Sino que ellos servirán al Eterno su Dios, y a David su rey, a quien elevaré para ellos." (30:7-9)

Ciertamente es un día grandioso y único cuando veamos en nuestra conciencia y entorno desaparecer todas las formas del mal. El día en que no habrá más seducción de las fantasías e ilusiones de ego, y abracemos los modos y atributos de Amor como nuestra Esencia y verdadera identidad. El día que abandonemos para siempre millares de años de miseria y entremos al comienzo de la vida eterna, conducida exclusivamente por el Amor de Dios, hacia dimensiones sin fin donde nuestro único propósito será el conocimiento del Creador.

"(...) Yo haré que ellos caminen sobre ríos de agua, en un sendero recto donde no resbalarán, porque Yo he sido un padre para Israel, y Efraín es Mi primogénito. (...) Porque el Eterno ha rescatado a Jacob, y Él lo redimió de una mano más fuerte que él. (...) Y ellos vendrán y cantarán en la cumbre de Sión, y se llenarán de la bondad del Eterno (...). (...)  y Mi pueblo se saciará con Mi amorosa bondad, dijo el Eterno." (31:8, 10, 11, 13)

No tenemos que esperar a que se manifiesten completamente las profecías hebreas, porque nosotros podemos y tenemos que hacerlo iniciando nuestra propia entrada a la Redención Final, abrazando la bondad del Creador, la cual estamos destinados a manifestar mediante los modos y atributos de Amor. Permitamos que Amor sea el maestro, el guía, la intención, la motivación, la razón y el propósito en todo lo que discernamos, pensemos, sintamos, expresemos y creemos, en el aquí y ahora de la vida. 

Esta es la amorosa bondad que Dios quiere que vivamos. Esta son los ríos de aguas donde no resbalamos, porque somos llevados por la mano de nuestro Padre que nos redime. Somos Su primógenito con quien Él selló Su Pacto. Entonces cantaremos en las alturas de Sión, en la cumbre del conocimiento de nuestra conexión permanente con la bondad de Dios, que es Su Amor.

domingo, 25 de agosto de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XIX) Jeremías

Para asimilar plenamente la Conciencia Mesiánica como la premisa para la Redención Final, tenemos que entender principios fundamentales esenciales que nos enseña la Biblia hebrea. Dios nos creó a Su imagen y semejanza; nosotros y toda la Creación emanamos del Amor de Dios y somos sustentados por Él; nuestra Esencia y verdadera identidad provienen del Amor de Dios; estamos destinados a ser y manifestar Amor como la manifestación material del Amor de Dios; Él tiene un Plan para Su Creación como resultado de Su Amor por esta; en Su Amor, Dios agració a la humanidad con libre albedrío para que conozcamos nuestra Esencia e identidad con el fin de conocerlo a Él; Dios creo el mal para que podamos ejercer el libre albedrío, y hacernos conscientes de que el mal existe únicamente como referencia para elegir el bien.

Mientras reflexionamos sobre estos principios llegamos a la fácil conclusión de que todo lo que discernimos, pensamos, sentimos, decimos y hacemos, está basado en libre albedrío. De ahí que la Conciencia Mesiánica y la Redención Final dependan de las decisiones que tomemos. En este sentido tenemos que elegir para vivir por aquello que elegimos. La Torá nos dice que la Redención de Egipto fue el resultado de que los hijos de Israel hubiesen clamado a Dios. Ellos lo recordaron a Él, y respondió a su clamor. De esto Sabios jasídicos enseñan que la Redención de Egipto vino de arriba, y la Redención Final vendrá de abajo. Esto debemos comprenderlo como un proceso dinámico. Dios escucha si le hablamos, y también responde cuando clamamos a Él. Este clamor es el verdadero "grito primal". Gritamos clamando al Creador desde el momento en que respiramos por primera vez en el mundo material.

"Porque desde siempre he quebrado tu yunta, y roto tus ligaduras, y tú dijiste: 'Yo no transgrediré'; sobre cada montaña elevada y bajo cada árbol frondoso tú te acostaste, jugando a la ramera" (Jeremías 2:20) "Guarda tus piés de andar descalzos, y tu garganta de la sed; pero tú dijiste: 'No hay esperanza; no, porque a extraños he amado, y tras ellos he de ir'." (2:25)

Hablando de decisiones, el Profeta llama nuestra atención en torno al libre albedrío. Dios nos recuerda a través de aquel que Él nos da libre albedrío, porque este es la clave de nuestro nexo con Él. Entonces el "problema" es cómo manejamos el libre albedrío. Aquí es donde tenemos que reflexionar acerca de nuestra Esencia e identidad. La misma está destinada a gobernar y guiar nuestro juicio. Así finalmente nos damos cuenta de que nuestra libertad se fundamenta en Amor como manifestación material del Amor de Dios, de donde todo proviene. De esta manera asimilamos que Amor es su propia causa y efecto, el paradigma de nuestra existencia. Estamos aquí por Amor y para Amor. Libertad real es vivir en los modos y atributos de Amor. Por lo tanto ejercemos nuestro libre albedrío eligiendo Amor como motivación e intención para su efecto. Todos los Profetas hebreos nos hacen conscientes de las elecciones negativas que hacemos, al igual que su causa y efecto en nuestra conciencia.

"Si tú retornas, oh Israel, dijo el Eterno, retorna a Mí; y si tú alejas tus abominaciones fuera de Mi vista, y sin vacilar. Y jurarás, diciendo: 'Vive el Eterno en [la] verdad, en [la] justicia y en [la] rectitud', y bendecirse han en Él las naciones, y en Él se glorificarán. Porque así dijo el Eterno a los hombres de Judá y a Jerusalén: arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos" (4:1-3)

Como señalamos arriba, la dinámica de la conciencia humana se fundamenta en el libre albedrío. Esto significa que tenemos que elegir el camino hacia la Redención Final, asimilando la Conciencia Mesiánica en la que Amor guía y dirige todos los los aspectos, facetas y dimensiones de la vida. Damos nuestro último adiós al deseo egoísta de fantasías e ilusiones materialistas, y abrazamos la verdad, la justicia y la rectitud de los modos y atributos de Amor, las bendiciones del Amor de Dios, con los que lo glorificamos a Él. Estos son los campos donde aramos y sembramos, fértiles y sin espinos. No seremos redimidos por el Amor de Dios si no elegimos Amor al momento de decidir. Mientras sigamos viviendo con y en las tendencias negativas de la conciencia, la Redención sólo será un sueño fugaz.

"Oh Jerusalén, lava tu corazón de maldad, para que seas redimida. ¿Hasta cuándo albergarás pensamientos inicuos dentro de ti?" (4:14) "Porque Mi pueblo es necio, ellos no Me conocieron; son hijos ignorantes, y no tienen entendimiento; son sabios para hacer maldad, pero para hacer bien no tienen conocimiento" (4:22)

Las admoniciones y advertencias continúan en los mensajes del Profeta, como reiteración de lo que nos hace plenamente conscientes en torno a lo que elegimos con libre albedrío. Aquí nos damos cuenta que nuestras decisiones son directamente proporcionales a nuestro conocimiento del Creador. Entre menos lo conozcamos, menos estamos unidos a Él. Recordemos que el Creador nos conduce para que conozcamos nuestra Esencia e identidad, ya que lo que somos y tenemos provienen Él. Entre más lo conozcamos, más sabremos quiénes somos y para qué estamos aquí.

"Así dijo el Eterno: Que no se vanaglorie el sabio en su sabiduría, ni el poderoso glorificarse en su poder, ni el rico en sus riquezas. Sino que quien glorifica se glorifique en esto, que él Me entiende y Me conoce, que Yo soy el Eterno que realiza amorosa bondad, justicia, y rectitud en la tierra; porque en estas cosas Yo Me deleito, lo afirma el Eterno" (9:22-23)

El Amor de Dios es nuestra gloria y deleite. En Sus caminos y atributos nos glorificamos porque son nuestra libertad y plenitud. Estos versículos nos hacen comprender lo que nuestros Sabios implican al preguntar quién es rico. Aquí vemos que no se trata de sabiduría, poder ni posesiones, sino de nuestro conocimiento del Creador. En este conocimiento nos damos cuenta de que la verdadera riqueza es nuestra conexión con Él.

"Oh Eterno, corrígeme, pero en justicia; pero no en Tu furor, para que no me aniquiles. Derrama Tu enojo sobre las naciones que no te conocen, y sobre las familias que no llaman a Tu Nombre. Porque se comieron a Jacob, ellos lo devoraron y lo consumieron, y asolaron su morada" (10:24-25)

De ahí que en genuina humildad le pedimos a Él que nos guíe en el sendero que nos ha prometido. Aquí aprendemos que las naciones, como tendencias negativas de la conciencia, son la causa de nuestra separación del Creador, Sus caminos y atributos, que hacen sabio a nuestro libre albedrío para proteger nuestro nexo (la morada asolada) con Él. El Profeta emula las palabras del Rey David: 

"Redímenos, oh Eterno nuestro Dios, y reúnenos de entre las naciones, para que podamos dar gracias a Tu sagrado Nombre y glorificarnos en Tu alabanza. Bendito es el Eterno, el Dios de Israel, por toda la eternidad y decid: 'Amen'. Alabad a Dios." (Salmos 106:47-48)

domingo, 18 de agosto de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XVIII) Jeremías

De todos los profetas hebreos el más perseguido, humillado y oprimido fue Jeremías. No sólo porque era el mensajero de la palabra de Dios para Israel y las naciones sino porque decía la verdad. Lo irónico de esto es que ser portavoz de Dios y decir la verdad es lo mismo. Sabemos que Él nos revela atributos que manifiestan Amor por Su Creación: "Y el Eterno pasó ante él [Moisés], y proclamó: 'El Eterno, el Eterno, Dios compasivo y graciable, lento para ira, y de abundante amorosa bondad y verdad" (Éxodo 34:6). De ahí que nuestros Sabios enseñen que estos atributos corresponden a algunos de los Nombres de Dios, y Verdad es uno de ellos.

No es fácil vivir con la verdad, lo cual significa vivir por ella y para ella. Esta es la preciosa herencia de nuestra identidad judía que la Torá nos ha legado. Hemos dicho que ser imagen y semejanza de nuestro Creador quiere decir ser y manifestar Sus caminos y atributos. Somos compasivos porque Él es compasivo, amables y amorosos porque Él es abundante en amorosa bondad, graciables porque Él es graciable. Vivimos en la verdad porque Él es la única Verdad.

Estas son algunas de las razones de que Israel haya sido el más perseguido de todos los pueblos de la tierra. Vivimos por y para la Verdad que es la voluntad de Dios para el mundo material y aún más. La vida de Jeremías nos recuerda quiénes somos, por lo que vivimos y por lo que morimos. La definición integradora de esto es lo bueno que el Creador quiere que vivamos, disfrutemos y celebremos todo el tiempo. ¿Qué y quiénes son los enemigos de este propósito, simple pero integrador? ¿Quién procura subyugar y destruir lo bueno? ¿Quién podría vivir sin lo bueno como expresión de los modos y atributos de Amor, como la manifestación material del Amor de Dios? ¿Qué puede estar en contra de nuestra Esencia y verdadera identidad, con su libertad, expansión, totalidad, abundancia y plenitud como regalos del Amor de Dios? Las respuestas a estas preguntas son las tendencias negativas de la conciencia humana, que llamamos aquí fantasías e ilusiones de ego. Estas son los ídolos y enemigos de la Verdad que somos y que estamos destinados a vivir y manifestar.

"Antes de formarte en el vientre Yo te conocí, y antes de salir del vientre Yo te santifiqué; Yo te he nombrado profeta sobre las naciones." (Jeremías 1:5)

En este sentido Jeremías representa Israel. Como herederos de la Torá somos los portadores de la palabra de Dios y Su voluntad para el mundo material. Así entendemos que cuando el Creador habla a Jeremías, Él habla a Israel.

"Entonces el Eterno me dijo: 'Del norte irrumpirá la maldad sobre todos los habitantes de la tierra. Porque, he aquí que Yo llamaré a todas las familias de los reinos del norte, dijo. Y ellos vendrán, y cada uno establecerá su trono en la entrada de las puertas de Jerusalén, y contra todas las murallas alrededor, y contra todas las ciudades de Judá." (1:14-15)

En nuestro último comentario sobre las profecías de Ezequiel (el 11 de agosto de 2013 en este blog) dijimos que los puntos cardinales representan rasgos de nuestra conciencia, y el norte simboliza tendencias negativas y destructivas, de ahí que "el enemigo viene del norte". Estas son las cualidades negativas de las fantasías e ilusiones de ego, al igual que las bajas pasiones e instintos. Estas son las mayores amenazas contra lo bueno de los modos y atributos de Amor que rigen en el nivel más elevado de la conciencia, representado por Jerusalén. Sabios jasídicos se refieren a las "puertas" de Jerusalén como los orificios que tenemos en la parte superior del cuerpo, la cabeza. 

Señalan además las amenazas como seducciones negativas que percibimos con nuestros ojos abiertos, oídos, nariz y boca. De ahí que debamos protegernos de lo que vemos, oímos, olemos y saboreamos. Esto significa que tenemos que alejarnos de los deseos materialistas de ego que ciertamente experimentamos a través de los sentidos, los cuales provienen de la siniestra (el brazo izquierdo), el norte.

"Así dijo el Eterno: ¿qué injusticia han encontrado tus padres en Mí, que se han ido lejos de Mí, y andado tras cosas de vanidad, y convertidos en vanos?" (2:5) "¿Ha cambiado una nación sus dioses, que no son dioses? Pero Mi pueblo ha cambiado su gloria por aquello que no es beneficioso." (2:11) "Porque Mi pueblo ha cometido dos males: ellos Me han abandonado, la fuente de aguas vivas, y cavado cisternas, cisternas rotas que no contienen agua." (2:13)

Las advertencias y admoniciones contra la idolatría son mensajes fundamentales de la Torá y los Profetas hebreos, para que reflexionemos sobre las fantasías e ilusiones de ego como ídolos que esclavizan nuestro libre albedrío. Perdemos la libertad al apegarnos, obsesionarnos y hacernos adictos a ellas. Estas son las vanidades que nos hacen vanos, los dioses que no son dioses, por los que cambiamos los modos y atributos de Amor como las fuentes de lo bueno, de lo que nos beneficiamos. Estas son las aguas vivas que emanan del Amor de Dios. Las cambiamos por fantasías materialistas, las cisternas rotas que no tienen agua.

"Tus propias iniquidades te corregirán, y tus deslices te reprobarán: por lo tanto sabe y ve que es algo inicuo y amargo, que tú hayas abandonado al Eterno tu Dios, sin Mi reverencia en ti, dijo Dios el Eterno de multitudes." (2:19)

Vivir en las fantasías e ilusiones de ego tarde o temprano nos hace conscientes de su verdadera naturaleza. Esto se convierte en un proceso de aprendizaje mediante el cual terminamos forzados a perseguir lo bueno, a partir del dolor y el sufrimiento como resultado de tales fantasías e ilusiones. Lo negativo se convierte en el acusador y el castigo que nos empuja de vuelta a lo bueno que cambiamos por lo vano. Este versículo abarca lo que hemos reiterado una y otra vez. Dios no castiga nuestras transgresiones, nosotros somos castigados por las consecuencias de nuestra separación de Él. 

¿Qué podría ser peor y más amargo que vivir lejos de la Verdad y la Amorosa Bondad del Creador, de las que proviene todo lo que existe? En este sentido la amargura de la maldad y la iniquidad es el exilio que padecemos lejos de la Tierra Prometida de los modos y atributos de Amor, que es también nuestra Redención.

Hemos indicado que el único propósito del mal y todas sus formas y expresiones es ser una referencia -- y no una opción -- para que elijamos lo bueno. Lo bueno es de donde venimos y lo que estamos destinados a manifestar en todas sus formas y expresiones, como modos y atributos de Amor. La Conciencia Mesiánica es lo que nos trae de vuelta a la Esencia de lo que somos, el Amor de Dios.

domingo, 11 de agosto de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XVII) Ezequiel

Tres de los capítulos finales (40, 41 y 42) de las profecías de Ezequiel se refieren al lugar más importante sobre la tierra, que es el Templo de Jerusalén. Hemos dicho a menudo en este blog que el Templo representa el más elevado nivel de conciencia como conocimieto de nuestra conexión permanente con el Creador. En estos tres capítulos el Profeta describe las dimensiones y cámaras del tercer y final Templo destinado a existir eternamente. Comparado con el tamaño de los anteriores, este será una estructura mayor para integrar todos los aspectos, rasgos, cualidades, dimensiones y facetas de la conciencia bajo la regencia del Creador.

"Él los midió por los cuatro lados; tenía una muralla alrededor, el largo quinientos [codos], y el ancho quinientos, para hacer una separación entre aquello que es sagrado y aquello que es profano." (Ezequiel 42:20)

La descripción detallada del Templo final concluye con su razón principal. En este sentido, separar lo sagrado de lo profano tiene un propósito que es transformar y elevar el mundo material para convertirlo en un lugar donde Dios habite entre (en) nosotros.

"Y Él me dijo: 'Hijo de hombre, este es el lugar de Mi trono, y el lugar de las plantas de Mis piés, donde moraré entre los hijos de Israel para siempre; y la casa de Israel nunca más profanará Mi sagrado Nombre; ni ellos, ni sus reyes con su prostitución, ni por los cadáveres de sus reyes en sus lugares altos [pedestales]." (43:7)

El mensajes es claro. No hay espacio para las tendencias negativas de la conciencia ante la Presencia de Dios. Como siempre decimos, los modos y atributos de Amor no cohabitan con nada diferente de ellos. Los modos de Amor son contrarios a las fantasías e ilusiones de ego.

"Ahora dejad que ellos se alejen de su prostitución, y de los cadáveres de sus reyes, lejos de Mí, y Yo viviré entre ellos para siempre." (43:9)

Ha pasado muchísimo tiempo desde la transgresión en el Jardín del Edén hasta hoy día. Miles de años que son demasiados viviendo bajo el dominio de las tendencias negativas de la conciencia humana, a expensas del Amor de Dios. Con Su Amor el Creador nos da vida y la sustenta para que disfrutemos lo bueno de ella, y no lo malo que le imponemos. Crueldad, indolencia, indiferencia, ira, soberbia, avaricia, lujuria, envidia y demás son los cadáveres provenientes del falso sentimiento de carencia instigado por ego. Estas son las prostitutas y los reyes con los que tenemos la falsa creencia de que puedan satisfacer nuestros deseos materialistas.

"Entonces él me trajo de vuelta a la puerta exterior del Santuario, que mira hacia el este; y estaba cerrada. Y el Eterno me dijo: 'Esta puerta estará cerrada y no será abierta, y ningún hombre entrará por ella porque el Eterno, el Dios de Israel, ha entrado por ella; por lo tanto estará cerrada. Pero por el príncipe, siendo un príncipe, él se sentará ahí para comer pan ante el Eterno; él entrará por el pórtico de la entrada, y saldrá por ella misma'." (44:1-3)

Esta es una referencia acerca del mesías judío, llamado aquí el príncipe. Los primeros versículos mencionan la puerta oriental del Templo como la más importante, por el solo hecho de que el Eterno revela Su Presencia a través de ella. Nuestros Sabios reflexionan sobre los puntos cardinales con relación al cuerpo humano, señalando que lo que tenemos frente a nosotros es el este. De aquí aparece el sol naciente como símbolo del Amor de Dios por Su Creación. El brazo derecho representa el sur, y los dos simbolizan amorosa bondad. La espalda es el Mar Mediterráneo (oeste), que representa nuestros pensamientos y acciones que dejamos atrás después de realizarlos. El norte es el punto de donde proceden las tendencias negativas de la conciencia, representadas por el brazo izquierdo. De ahí que siempre debamos estar frente a la Presencia de Dios, de donde proviene nuestra existencia.

El Príncipe como punto focal de la Conciencia Mesiánica se sienta "para comer pan ante el Eterno". Este Príncipe es la piedra fundamental de nuestra conciencia individual y colectiva como Israel. Lo abrazamos como el estandarte de la Redención Final. En este sentido no hay Redención Final sin Conciencia Mesiánica. En esta nueva fase del Plan Divino para el mundo material, el Príncipe reemplaza al Sumo Sacerdote como el conocimiento de nuestra conexión permanente con Dios. Este conocimiento es sustentado por un pan, una fuente de subsistencia, que es consumido ante nuestro Creador. Este pan representa una nueva vida con un nuevo propósito, en el que los modos y atributos de Amor son los medios exclusivos para vivir la vida en todas sus dimensiones, tanto reveladas como oculatadas.

"Y tú dirás a los rebeldes, inclusive a la casa de Israel: 'Así dijo Dios el Eterno: "Oh, vosotros casa de Israel, que sean suficientes todas vuestras abominaciones, en las que vosotros habéis traído extranjeros, incircuncizos en corazón e incircuncizos en carne, para estar en Mi Santuario y profanarlo, en Mi casa cuando ofrecéis Mi pan, la gordura y la sangre; e invalidaron Mi Pacto por todas vuestras abominaciones." (44:6-7)

Este es otro reproche del Amor de Dios contra nuestra terquedad de elegir las fantasías e ilusiones de ego, en vez de los modos y atributos de Amor. Este predicamento está destinado a desaparecer para siempre cuando invitamos la Conciencia Mesiánica para conducir nuestro discernimiento, pensamientos, sentimientos, emociones, pasiones e instintos.

"Sin embargo los sacerdotes, los levitas, los hijos de Zadok que cuidaron Mi Santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de Mí, ellos vendrán cerca de Mí para servirme; y ellos se pararán frente a Mí para ofrendarme la gordura y la sangre, dijo Dios el Eterno. (...) Y ellos enseñarán a Mi pueblo la diferencia entre lo sagrado y lo profano, para que ellos disciernen entre lo impuro y lo puro." (44:15, 23)

Los rasgos, cualidades, talentos y potenciales creativos positivos de la conciencia humana, representados por las Tribus de Israel, están mencionados aquí también como sacerdotes y levitas, los hijos de Zadok (que también significa rectitud) que siempre permanecen fieles y leales a los caminos y Mandamientos de Dios. Estas son las tendencias positivas que guían nuestra conciencia para elegir también lo que es positivo. Estas son los elegidos para servir la voluntad de Dios en la Redención Final.

"Y cuando vosotros dividáis por sorteo la tierra de vuestra heredad, apartaréis una ofrenda para el Eterno, una porción sagrada de la tierra (...)." (45:1)

Cuando las Tribus de Israel retornen a ocupar la tierra de su heredad, cada una tendrá un lugar para que Dios more entre ellos. Esto quiere decir, como indicamos arriba, que cada rasgo, cualidad, talento, destreza y potentiales creativos estarán inspirados, nutridos y dirigidos por la Presencia Divina en nuestras vidas. Estas son las porciones asignadas que también representan nuestras vidas como individuos y como Nación. Es así como nos damos cuenta que Dios es nuestro Creador, y Su Amor la Esencia de lo que verdaderamente somos.

"y Mis príncipes no afligirán más a Mi pueblo, sino que darán la tierra a la casa de Israel, de acuerdo a sus Tribus. Así ha dicho Dios el Eterno: Que os sea suficiente, oh príncipes de Israel, removed violencia y desolación, e impartid justicia y rectitud; retirad vuestros abusos sobre Mi pueblo, dice Dios el Eterno." (45:8-9)

Cuando dejemos que los modos y atributos de Amor inspiren y guíen cada aspecto y nivel de la conciencia -- como los prínciples que dirijan nuestra vida --, no habrá maldad ni iniquidad en lo que pensemos, sintamos o hagamos, porque así lo ha dispuesto el Creador.

"Y será parte del prínciple dar las ofrendas de elevación, las ofrendas de alimentos, y las libaciones, en las festividades, y en los novilunios, y en los Shabats, en todas las temporadas asignadas de la casa de Israel; él preparará la ofrenda de pecado, y la ofrenda de alimentos, y la ofrenda de elevación, y las ofrendas de paz, para hacer expiación por la casa de Israel." (45:17)

La Conciencia Mesiánica como regente definitiva y eterna de nuestra vida tiene el poder de transformar y elevar aquello que obstruye el destino que Dios quiere para nosotros. En este contexto, ella expiará por todas las dimensiones de la vida representadas por la casa de Israel.

Ezequiel concluye sus profecías diciéndonos que del Templo de Jerusalém emanarán dos ríos que se extienden hacia el este y el sur (47:1-12). Estos ríos sanarán y revitalizarán a quienes entren en sus aguas. También entendemos estas aguas como la amorosa bondad que proviene de nuestro nexo permanente con el Creador. Una vez nuestro Amor abrace Su Amor, de hecho estaremos redimidos y viviendo eternamente en Su reino, sabiendo que Él es nuestro Creador. Así revelaremos Su Presencia en el mundo material y sólo lo bueno prevalecerá, tal como Él lo ha dispuesto para el final de los días.

"Y sobre la ladera del río, en este y en ese otro lado, crecerá todo árbol para alimento, cuyas hojas no se marchitarán, ni se dañará su fruto; traerá nuevo fruto cada mes, porque las aguas de ahí provienen del Santuario; y el fruto de ahí será para alimento, y las hojas de ahí servirán para curar." (47:12)

domingo, 4 de agosto de 2013

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (XVI) Ezequiel

"Así dijo Dios el Eterno: He aquí que Yo estoy contra ti, oh Gog (...)" (Ezequiel 38:3)

Nuestros Sabios enseñan que los caminos y atributos del Creador son todos buenos y justos. De esto nos damos cuenta cuando echamos un vistazo a Su Creación. Dios ama Su Creación, y de ahí que la sustente. También enseñan que lo venimos a conocer mediante aquello que Él no hace o con lo que no es asociado. A través de Su rectitud deducimos que es compasivo y que no es indiferente a Su Creación. A este principio agregamos que Su Amor lo abarca todo, porque todos provenimos de Su Amor. De ahí que valoremos y apreciemos Su Amor, de donde emanamos y somos sustentados, por lo tanto es nuestra Esencia e identidad. 

Amor es la imagen y semejanza del Amor de Dios en el mundo material. Esto también significa que, aunque creó la oscuridad y el mal para que escojamos Luz y Amor, Él no se asocia con las tinieblas y la maldad. Por el solo hecho de que pide que elijamos lo bueno y la vida en vez de lo malo y la muerte, Dios se opone a estos últimos. De ahí que esté contra Og y Magog, ambos personificaciones de la maldad y lo negativo que estamos destinados a erradicar de nuestra conciencia, y por ende de la faz de la tierra.

"Después de muchos días serás convocado a servir, en los años finales tú vendrás contra la tierra que fue rescatada de la espada, que es reunida de muchos pueblos, contra las montañas de Israel, que han estado en continua desolación; pero traída fuera de los pueblos, y ellos [Israel] todos moran en seguridad." (38:8)

Uno de los Fundamentos del judaísmo es que Dios controla y dirige Su Creación, incluidos el mal y la negatividad. Este principio no contradice el hecho de que Él nos dio libre albedrío para elegir entre el bien y el mal, verdadero y falso, positivo y negativo, productivo e inútil, etc. Después de todo, estamos sometidos a causa y efecto debido al libre albedrío. Esto quiere decir que las elecciones que hacemos tienen consecuencias. 

En este sentido cuando leemos que Dios se dirige a Gog (las tendencias y aspectos destructivos de la conciencia humana) para atacar la tierra que precisamente ha sido redimida de los rasgos representados por Gog y Magog, debemos entenderlo como una prueba final para aquellos -- Israel -- que fueron reunidos de entre las naciones para vivir con seguridad en su tierra.

Si en realidad estamos redimidos de los aspectos negativos de la conciencia, como lo señala esta profecía, no tendremos nada qué temer. Si no tenemos que tratar más con lo malo en lo que discernimos, pensamos, sentimos, decimos y hacemos, la maldad no puede afectarnos. Esta es la promesa del Creador anunciada en estos versículos.

"(...) y tú dirás: 'Yo subiré contra la tierra de los caseríos sin murallas, yo vendré sobre ellos que están tranquilos, que moran seguros, todos ellos morando sin murallas, y que no tienen cercos ni portales (...)" (38:11)

Nuestra habitual actitud negativa ante la vida, que es un apego o adicción para muchos, no se va a rendir ante lo bueno tan fácilmente como creeríamos. La negatividad arremete contra nuestra inocencia ("caseríos sin murallas"), contra la paz interior y exterior que ganamos cuando permitimos que Amor conduzca todas las facetas de la vida ("estar en tranquilidad"), contra nuestra certeza y determinación de vivir por y para lo que es justo ("morar seguros"), contra nuestra verdadera libertad ("morar sin murallas") sin temores, dudas, aprehensiones ni incertidumbres ("ni cercos ni portales").

"Y tú [Gog] saldrás de tu lugar, de las remotas partes del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos montados en caballos, una gran compañía y un poderoso ejército (...)" (38:15)

La mayoría de las referencias que hacen las Escrituras Hebreas respecto al "norte" están relacionadas con rasgos negativos representados por "pueblos" y "naciones" que provienen de esa dirección. En un sentido más profundo, estos represetan los mismos rasgos y cualidades encarnadas en Gog, Magog y sus aliados. Estos son los ejércitos montados en caballos para infligir violencia y opresión contra lo bueno, representado por la reunión de las Tribus de Israel dispersas y exiliadas, a las que se refiere este pasaje.

"(...) será en el final de los días, y Yo te traeré contra Mi tierra, para que las naciones Me conozcan, cuando seré santificado a través de ti, oh Gog, ante sus ojos." (38:16)

Como lo hemos indicado, la Torá y las Profecías Judías anticipan la prevalencia del bien sobre el mal luego de un período en el que estamos destinados a reconocer, valorar y entronizar lo bueno como la verdadera razón y propósito de la vida. De ahí que haya un tiempo ("el final de los días" o "el día del Eterno") cuando la conciencia es llamada por nuestro Creador para que esta ponga fin a sus tendencias negativas, y abrace por siempre nuestra Esencia y verdadera identidad que Él nos dio para deleitarnos y regocijarnos. 

Al traer por última vez las tendencias y aspectos negativos de la conciencia para confrontarlos con los positivos, el Creador quiere manifestar Su gloria como Su voluntad. De este modo asimilamos que la maldad y las tinieblas sirven un propósito en la Creación de Dios. También existen para cumplir Su Plan para nosotros. Ante Su Presencia nos daremos cuenta que la maldad y la negatividad han cumplido Su voluntad.

"Y Yo vendré contra él [Gog] con pestilencia y con sangre, y Yo haré que caiga lluvia sobre él, y sobre sus bandas, y sobre los muchos pueblos que están con él, una lluvia torrencial, y grandes pedazos de granizo, fuego, y azufre." (38:21-22)

La Redención Final revelada en estos versículos nos recuerda el Éxodo de Egipto, cuando Dios infligió pestilencia y sangre sobre el faraón, su tierra y su pueblo. Aquí se presentan como elementos purificadores como la lluvia, las aguas torrenciales, granizo, fuego y azufre. Podemos inferir que los rasgos negativos representados por Gog, Magog y sus "muchos pueblos" con ellos no sólo van a ser destruidos sino también transmutados o transformados en cualidades positivas que reconocerán la bondad conductora de Israel, destinada a revelar la Presencia Divina en el mundo material.

"Así Me engrandeceré y Me santificaré, y Me haré conocer ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que Yo soy el Eterno." (38:23)

Al entronizar los modos y atributos de Amor en cada aspecto y dimensión de la conciencia, el Amor de Dios también será completamente revelado.

"Y Yo enviaré fuego sobre Magog, y sobre aquellos que habitan seguros en las islas; y sabrán que Yo soy el Eterno. Y Mi sagrado Nombre haré conocer en medio de Mi pueblo Israel; y nunca más veré profanado Mi sagrado Nombre, y las naciones sabrán que Yo soy el Eterno, el Sagrado en Israel." (39:6-7)

Nuestros Sabios dicen que el significado general de Magog es "lo que viene de Gog", de ahí que ambos nombres representen lo mismo. De esto implicamos que la maldad engendra maldad. También deducimos que lo malo nos aisla de lo bueno que tiene la vida. Iniciamos esta tendencia cuando dejamos que las fantasías e ilusiones de ego controlen y dirijan nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, pasiones e instintos.

Amor de Dios es el Fuego Divino que transforma los efectos aislantes del egoísmo y sus resultados. Solamente el Amor de Dios puede redimir nuestra conciencia de la opresión y el cautiverio de las fantasías e ilusiones de ego. En nuestra Redención y libertad reconocemos a nuestro Creador y Su sagrado Nombre en lo que estamos destinados a ser, tener y hacer, de acuerdo a Su Plan.

"Sí, todo el pueblo de la tierra los enterrará, y será para ellos renombre; en el día en que Yo seré glorificado, dijo Dios el Eterno." (39:13)

De hecho el Creador será glorificado por todos nosotros cuando enterremos para siempre toda la maldad de la faz de la tierra, incluída la que hemos vivido en nuestra conciencia individual y colectiva. Este es el eje central de todas las Profecías Judías.

"(...) congregáos a cada lado de Mi fiesta que os preparo para vosotros, ciertamente una gran fiesta, sobre las montañas de Israel, en la que vosotros comeréis carne y beberán sangre. La carne de los poderosos comeréis, y la sangre de los príncipes de la tierra beberéis; carneros, corderos, y cabras, becerros, engordados de Bashán son todos ellos. Y comeréis la gordura hasta que estéis llenos, y beberéis sangre hasta que os embriaguéis, de Mi fiesta que Yo he preparado para vosotros" (39:17-19)

Dijimos dos veces arriba que las tendencias negativas serán, ya sea eliminadas o transformadas y transmutadas en modos positivos mediante los cuales podremos conocer a nuestro Creador, cuando Su Presencia sea revelada en el mundo material. En este contexto, estos versículos nos dicen que seremos nutridos y fortalecidos "comiendo" la carne de los "poderosos", y "bebiendo" su sangre en un gran festín sobre las montañas de Israel. Estas montañas son el conocimiento inmutable de que Dios es nuestro Creador, y que todo lo somos, tenemos y hacemos proviene de Él.

Aquellas creencias, ideas, apegos, adicciones y obsesiones, representadas por la sangre de príncipes y animales elevados en ofrendas a sus ídolos (codicia, lujuria, envidia, indiferencia, indolencia, ira, soberbia, etc.) serán devorados y transformados en las delicias que el Amor de Dios prepara para nosotros en la próxima fase de Su Plan llamado la Conciencia Mesíanica en la Redeción Final.

"Y ellos conocerán que Yo soy el Eterno su Dios, y que Yo los hice cautivos entre las naciones, y los he reunido en su propia tierra; y Yo no dejaré a ninguno más de ellos allá [entre las naciones], ni ocultaré más Mi rostro de ellos; porque Yo he derramado Mi Espíritu sobre la casa de Israel, dijo Dios el Eterno." (39:28-29)

Del Prefacio del Libro

¿Por qué el Amor de Dios, como nuestro Creador, fue escondido por tanto tiempo? Nuestros Sabios místicos hebreos creen que fue ocultado por Sí Mismo para que nosotros lo busquemos, lo encontremos y lo revelemos. Pero, ¿por qué quisiera esconderse como en un juego de niños? No. Nosotros lo escondimos. Fuimos nosotros quienes no quisimos reconocer el Amor de Dios como nuestro Creador.(...) Reexaminemos nuestra memoria ancestral, intelecto, sentimientos, emociones y pasiones. Hagamos que despierten a nuestra verdadera Esencia, captemos la exquisita conciencia del Amor de Dios. La manera en la que está escrito este libro procura reafirmar y reiterar su propósito, por lo tanto presenta su mensaje y contenido en forma reiterativa. Esa es su meta para reinstaurar esta Verdad originalmente proclamada en nuestras Sagradas Escrituras, por nuestros Profetas y Sabios. Nuestro propósito es entronizar el Amor de Dios como nuestra Esencia y verdadera identidad en todas las dimensiones de la conciencia, para así cumplir Su Promesa de que Él habite entre nosotros para siempre.