domingo, 21 de junio de 2015

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (CXIV) Isaías

Yo que hago que se abra la matriz, ¿no hago nacer?, dice el Eterno. Yo que hago nacer, ¿cierro la matriz?, dice tu Dios. Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis. Llenaos de gozo con ella, todos los que os enlutáis por ella.(Isaías 66:9-10)

Dios crea, controla y dirige toda Su Creación, y quiere que los hijos de Israel se regocijen en su nexo con Él que es Jerusalén, aquellos que la aman. Todos los judíos que han estado de luto por ella deben estar felices y alegres en ella, porque está destinada a ser reconstruida con su Templo para siempre. Que todo Israel nos regocijemos en la palabra y la promesa del Creador.

Para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones. Para que exprimáis y os deleitéis con la abundancia de su gloria. Porque así dice el Eterno: 'He aquí que Yo extiendo hacia ella paz como un río, y el respeto de las naciones como torrente desbordado. Y mamáis llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas.(66:11-12)

El pecho de las consolaciones de Jerusalén es precisamente la nueva conciencia que viene para nuestra Redención. Sus cualidades inescrutables saciarán nuestra añoranza del conocimiento de Dios, en el que nos deleitaremos infinitamente en su eternidad. La expansión de nuestra conciencia como un desbordado torrente de paz como completación y totalidad.

Las naciones como nuestros rasgos y tendencias inferiores respetarán y honrarán esta nueva conciencia. Lo harán sosteniéndonos y apoyándonos en nuestra asimilación del conocimiento de la revelada Presencia Divina en nosotros.

Como uno a quien consuela su madre, así Yo os consolaré. Sí, en Jerusalén sois consolados. Y habréis visto y regocijado vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán como la hierba tierna. Y la mano del Eterno ha sido conocida en Sus servidores, y Su indignación con Sus enemigos.(66:13-14)

El Amor de Dios será completamente revelado a nosotros, tal como Él lo promete en estos versículos. Seremos confortados de maneras indescriptibles que sólo serán captadas mediante nuestra nueva conciencia, en la que tendencias y rasgos negativos no existirán más. Esto nos recuerda el ruego de Moisés al Creador, citado por el rey David.

Permite que la obra de Tus manos se revele a Tus servidores, y Tu esplendor (lit. camino) sobre sus hijos.(Salmos 90:16)

Para que esto ocurra, la “indignación” de Dios con Sus “enemigos” también debe acontecer, ya que esta nueva conciencia no cohabita con nada diferente de lo que Él promete para la era mesiánica.

Porque, he aquí que el Eterno viene en fuego, y como huracán Sus carrozas refrescan en furor Su ira. Y Su reclamo en llamas de fuego. Porque con fuego y por Su espada el Eterno imparte juicio a toda carne. Y muchos han sido los heridos del Eterno.(Isaías 66:15-16)

Debemos entender que el Amor de Dios es como fuego, el catalizador que transformará nuestra actual conciencia adulterada por la oscuridad y negatividad en las doradas y elevadoras cualidades de los modos y atributos de Amor, como manifestación material del Amor de Dios.

Fuego y espada son las alegorías apropiadas para hacernos conscientes del poder del Dios para hacer prevalecer Su voluntad. Dios ya lo ha hecho antes con sus mensajeros y Profetas a quienes transformó para servirle como a Él le plazca.

Aquellos que se santifican y se limpian en los huertos, [uno] tras otro en ellos, comiendo carne del puerco. Y de la abominación, y de la rata, juntas son comidas. Una afirmación del Eterno.(66:17)


El culto a los ídolos como fantasías e ilusiones de ego, derivadas de tendencias y rasgos negativos, desaparecerá de la conciencia humana. Estos ídolos son las creencias, ideas, ideologías, pensamientos, emociones y sentimientos bajos que dejamos que controlen nuestras vidas como huertos dedicados a la idolatría. El cerdo, lo abominable y el roedor como símbolos de la conciencia abyecta que cesará de existir, tal como lo afirma Dios.

Del Prefacio del Libro

¿Por qué el Amor de Dios, como nuestro Creador, fue escondido por tanto tiempo? Nuestros Sabios místicos hebreos creen que fue ocultado por Sí Mismo para que nosotros lo busquemos, lo encontremos y lo revelemos. Pero, ¿por qué quisiera esconderse como en un juego de niños? No. Nosotros lo escondimos. Fuimos nosotros quienes no quisimos reconocer el Amor de Dios como nuestro Creador.(...) Reexaminemos nuestra memoria ancestral, intelecto, sentimientos, emociones y pasiones. Hagamos que despierten a nuestra verdadera Esencia, captemos la exquisita conciencia del Amor de Dios. La manera en la que está escrito este libro procura reafirmar y reiterar su propósito, por lo tanto presenta su mensaje y contenido en forma reiterativa. Esa es su meta para reinstaurar esta Verdad originalmente proclamada en nuestras Sagradas Escrituras, por nuestros Profetas y Sabios. Nuestro propósito es entronizar el Amor de Dios como nuestra Esencia y verdadera identidad en todas las dimensiones de la conciencia, para así cumplir Su Promesa de que Él habite entre nosotros para siempre.