domingo, 9 de noviembre de 2014

La Conciencia Mesiánica en la Profecía Judía (LXXXII) Isaías

Vamos reflexionar sobre el capítulo 53 del libro de Isaías, el cual se convirtió en la piedra angular de la peor cara del antisemitismo y la judeofobia que jamás ha existido en la historia.

Otras religiones occidentales han usado sus propias interpretaciones de este capítulo para condonar, justificar y promover la persecución y exterminio del pueblo judío. Tales interpretaciones están basadas erróneamente en la compleja fraseología de Isaías con sus palabras en este capítulo en particular. Afortunadamente el Profeta ya nos ha dado referencias contextuales claras que nos llevan a entender sus palabras de acuerdo a la interpretación judía tradicional
.

Isaías presenta sus palabras intercambiando a Israel como una persona y como pueblo, yuxtaponiendo sus propias palabras como las palabras de Dios, y la interacción de Israel como pueblo común sin interés en emular al judío ideal primordial. Con este preámbulo aclaratorio comenzamos a reflexionar en torno a los versículos de este capítulo.

“¿Quién ha creído a lo que hemos oído? ¿Y el brazo del Eterno a quién ha sido revelado? Sí, él surge como retoño tierno ante Él, y como una raíz de tierra seca. No tiene aspecto ni honor para mirarlo, ni apariencia para desearlo.” (Isaías 53:1-2)

El Profeta habla a las naciones, poniendo en duda su creencia de lo que el pueblo de Israel ha oído del Creador. ¿Acaso las naciones realmente han creído las enseñanzas de la Torá que Israel entendió de Dios? ¿Creen en el Dios de Israel que reveló Sus palabras, y en Israel como el brazo al que Él dió Su revelación? Isaías compara a Israel como un retoño tierno en tierra seca.

La metáfora nos dice que el retoño representa la vida en la dureza de una tierra seca como el campo yermo desde el cual está destinado a crecer y fructificar. El bien destinado a prevalecer entre la aridez del mal. El bien de los modos y atributos de Amor por encima de la futilidad de las fantasías e ilusiones de ego. No hay nada que pueda dar aspecto o apariencia a la identidad judía, excepto la Torá.

Israel no necesita tener un aspecto o referencia particular exterior a la Torá, o un honor especial en su apariencia para ser percibido por las naciones. La apariencia externa del pueblo judío es la misma de los demás humanos. Israel no hace alarde de tener un aspecto exterior, apariencia u honor.

Es despreciado y desechado de los hombres. Hombre de dolores y familiarizado con la aflicción. Y como uno ocultando el rostro de nosotros, él es despreciado y no le estimamos. Ciertamente él ha llevado nuestras enfermedades, y ha cargado con nuestros dolores. Y nosotros le estimamos acosado, por herido de Dios y afligido.” (53:3-4)

Israel se convirtió en el despreciado y desechado por la misión que Dios le dio como Su pueblo escogido para construir un lugar para que Él habite en el mundo. Este trato por parte de las naciones ha causado dolor y aflicción a Israel a través de la historia.

No ha existido una estimación o aprecio sincero por el pueblo que ha compartido su instrucción divina con la humanidad. El Profeta se une a las naciones para nombrar acoso y aflicción contra la preeminencia de Israel, como si fueran opresiones y heridas propinadas por el propio Creador
.

Y él es atravesado por nuestras transgresiones, golpeado por nuestras iniquidades. El castigo por nuestra paz está sobre él, y por su dolor hay curación para nosotros.” (53:5)

Israel como la conciencia humana ideal primordial para manifestar la voluntad de Dios en el mundo material es de hecho oprimida y estropeada por nuestras transgresiones, incluyendo las de judíos y no judíos.

Nuestro más elevado nivel de conciencia es perjudicado por nuestras maldades y tendencias negativas, ya que estas son contrarias a lo bueno que añora nuestro mayor conocimiento para realizar la voluntad del Creador. Debemos repetir que todo lo que hacemos contra nuestro propio bien afecta nuestra paz. No hay paz si permitimos que nuestras iniquidades manejen nuestra conciencia.

Seamos conscientes de que la paz también significa entereza, estar completo y en totalidad. Una conciencia fracturada es el resultado de nuestra incapacidad para integrar armónicamente todos sus aspectos, dimensiones y expresiones como una unidad funcional, cuyo propósito es hacer que el bien prevalezca en el mundo material.

Nuestro castigo por transgredir contra el bien recae sobre nuestra paz. En este sentido Israel representa la integración armónica destinada a servir el plan de Dios para el mundo
.

La opresión de Israel por las naciones es también una lección para que estas aprendan de las consecuencias de perjudicar al bien.

Esta intricada alegoría debe entenderse, no como una implicación de que perjudicar a alguien cura al ofensor, sino como una lección positiva al darnos cuenta del daño causado a otros
. Esto tampoco se trata de expiar por alguien al herirse a uno mismo.

Perjudicar a Israel no produce expiación para las naciones sino todo lo contrario, tal como está escrito.

Yo bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quien te maldiga, y a través de ti todos los pueblos de la tierra serán bendecidos.” (Génesis 12:3)

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino. Y el Eterno ha causado que cayera sobre él la iniquidad de todos nosotros.” (Isaías 53:6)

Nuevamente el Profeta subraya la responsabilidad de Israel como Luz para las naciones.

Y Yo te he dado [a Israel] por Pacto de un pueblo, una luz para las naciones.” (42:6)

Y Yo te he dado por luz para las naciones, para ser Mi redención sobre los confines de la tierra.” (49:6)

Isaías se incluye entre los judíos y no judíos que se han apartado de los caminos de Dios, y seguido los caminos dañinos de las fantasías e ilusiones de ego
.

Como ya señalamos, nuestras iniquidades son cargadas por lo bueno en nosotros. Nuestra más elevada conciencia carga con el peso de nuestras acciones. Las maldades y transgresiones que permitimos en el mundo regresan a nosotros para confrontar el bien en nosotros.


En un significado más profundo, somos responsables de cada creencia, idea, pensamiento, sentimiento, emoción, pasión e instinto en nuestra conciencia. De ahí que en últimas lo bueno en nosotros sea el responsable de lo que hagamos.

Del Prefacio del Libro

¿Por qué el Amor de Dios, como nuestro Creador, fue escondido por tanto tiempo? Nuestros Sabios místicos hebreos creen que fue ocultado por Sí Mismo para que nosotros lo busquemos, lo encontremos y lo revelemos. Pero, ¿por qué quisiera esconderse como en un juego de niños? No. Nosotros lo escondimos. Fuimos nosotros quienes no quisimos reconocer el Amor de Dios como nuestro Creador.(...) Reexaminemos nuestra memoria ancestral, intelecto, sentimientos, emociones y pasiones. Hagamos que despierten a nuestra verdadera Esencia, captemos la exquisita conciencia del Amor de Dios. La manera en la que está escrito este libro procura reafirmar y reiterar su propósito, por lo tanto presenta su mensaje y contenido en forma reiterativa. Esa es su meta para reinstaurar esta Verdad originalmente proclamada en nuestras Sagradas Escrituras, por nuestros Profetas y Sabios. Nuestro propósito es entronizar el Amor de Dios como nuestra Esencia y verdadera identidad en todas las dimensiones de la conciencia, para así cumplir Su Promesa de que Él habite entre nosotros para siempre.